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viernes, 8 de octubre de 2021

14 OCTUBRE 2021, PIDE TU PÉRGOLA EXPO'92

 


El pasado mes de mayo, desde la plataforma de familias y AMPA “Escuelas de calor” solicitamos a la Consejería de Educación y Deporte de la Junta de Andalucía y a la Agencia Pública Andaluza de Educación, que realizaran las gestiones necesarias para que las pérgolas que dieron sombra al recinto de la Expo’92 salgan del abandono y sean reutilizadas para sombrear los patios escolares andaluces, sobre todo en aquellas zonas donde el calor más combate.

Muchas AMPA se hicieron eco de ella y realizaron la misma petición a lo largo de las semanas que siguieron a nuestra iniciativa. Pero la respuesta del señor consejero ha brillado por su ausencia. Ni el consejero Javier Imbroda, ni nadie en quien haya delegado, ni la APAE respondieron a nuestra petición de reutilizar las pérgolas de la Expo’92 para dar sombra a los patios escolares. No han tenido ni siquiera la decencia de enviar un “estamos estudiando la propuesta” y eso es intolerable en un cargo público de su responsabilidad y que gestiona un ámbito tan sensible como la Educación Pública.

Las personas que trabajan en la gestión de los servicios públicos son a su vez servidores públicos, con una alta responsabilidad por la que reciben reconocimiento, tanto a nivel social, como político y económico -cobran una pasta gansa que sale de nuestros impuestos- que no vamos a entrar a valorar. Pero lo que sí debemos valorar es su competencia en las obligaciones que deben cumplir.

La ignorancia a las peticiones que les hacen sus “administrados/as”, o sea, nosotros/as, aquellos/as en quienes influye su gestión, es una absoluta falta de respeto a las personas y organizaciones que se las hacen llegar. Y a nosotras corresponde, en aras de nuestra dignidad, insistir y reclamar una respuesta, la que sea, pero una respuesta.

Desde Escuelas de Calor consideramos que reacondicionar e instalar dichas pérgolas en los patios de recreo de los colegios e institutos andaluces constituye una solución sostenible y ecológica que encaja a la perfección con el espíritu contenido en la Ley de Bioclimatización, pues esta propone en su artículo 9 actuaciones de revegetación en los patios escolares para paliar las temperaturas inclementes del verano a las horas de recreo y deporte. Reciclar este material y ponerlo al servicio de los centros educativos de toda Andalucía sería una medida muy positiva tanto desde un punto de vista medioambiental y ecológico, como desde lo presupuestario o económico.

Por todo ello, el 14 de octubre volveremos a realizar la petición y a recordarle a Javier Imbroda que:

  1. Es un servidor público del que esperamos una respuesta.
  2. Que tiene en BOJA la Ley 1/2020, de 13 de julio, para la mejora de las condiciones térmicas y ambientales de los centros educativos mediante técnicas bioclimáticas y uso de energías renovables en vigor desde hace más de un año y no nos consta que siquiera haya iniciado su desarrollo reglamentario.
  3. Que fue aprobada por unanimidad en el Parlamento andaluz porque estaba ganada en las calles, con la lucha de la comunidad educativa.
  4. Que es de su competencia y que se han dado hasta condiciones extremas para tomar medidas con urgencia: una pandemia cuyo agente patógeno se transmite por aerosoles en espacios interiores mal ventilados y sin distancia social, condiciones que cumplen las aulas andaluzas, y a lo que hay que sumar condiciones laborales contrarias a la salud, disconfort térmico, falta de eficiencia energética y patios escolares cuya reforma propuesta en la ley supondrá la mejora en la emergencia climática ante la que nos encontramos como especie.
  5. Que los parches que la Consejería de Educación llama “climatización” en sus planes de infraestructuras no es aplicar la ley de Bioclimatización con el rigor que esta contiene.

Recordemos que la ley no se aprobó porque creyeran en ella, sino porque sabían que no íbamos a parar hasta conseguir generar ese derecho en la comunidad educativa y esa obligación en quienes gobiernen. Del mismo modo, no la aplicarán si nos rendimos ahora. Hay que seguir hasta verla aplicada en todos los centros andaluces.

Ante la falta de respuesta de la Consejería de Educación y Deporte de la Junta de Andalucía, la plataforma de familias y AMPA “Escuelas de Calor” llama a concentrarse en Torretriana el próximo 14 de octubre de 2021 a las 10:00 h. de la mañana para registrar de nuevo las solicitudes y exigir una respuesta. Este acto será una antesala de su participación en la manifestación en defensa de la Educación Pública que han convocado junto a la Marea Verde y casi 20 colectivos más de todos los sectores de la comunidad educativa.

¡No faltes el 14 de octubre! Trae tu solicitud y la meteremos juntas por registro. Usa este escrito o uno similar https://docs.google.com/document/d/1hbUyV8r7Ezlxx6tW8WVpeAiouMTGWD2KKMVE9j-Uzfw/edit?usp=sharing Llevaremos copias por si no lo has podido imprimir tú.

 

¡Te esperamos el 14 de octubre a las 10:00 h en Torretriana!

Vendrá Curro, la mascota de Expo’92 y más…

viernes, 12 de febrero de 2021

CELAÁ E IMBRODA ALIADOS EN EL MANTRA “LOS CENTROS SON SEGUROS”

 



La plataforma de familias y AMPA “Escuelas de Calor” consideran un atrevimiento que tanto la ministra de Educación, Isabel Celaá, como el consejero de Educación de la Junta de Andalucía, Javier Imbroda, aseveren de manera tajante que los centros educativos son seguros sin pruebas objetivas ni estudios rigurosos del nivel de contagios que se producen en ellos, y cuando la situación que se vive en las aulas no cumple las medidas de seguridad que existen en otros ámbitos de la vida social. Retuercen los datos para que cuadre con su mantra y para legitimar la pésima gestión que ambos están haciendo cada uno desde su nivel competencial. Exigimos que la Junta de Andalucía haga un estudio honesto y con rigor de la situación COVID en el ámbito educativo y ofrezca datos reales, y no los que convienen a su discurso.

En los centros educativos el escenario más generalizado es este: hay un personal docente y no docente al que no se les facilita EPI; los espacios están masificados, son interiores, de larga ocupación (toda la jornada escolar) y en ellos se habla en tono alto; no hay distancia social; hay mascarillas de toda condición; las ventanas y puertas están abiertas (a ciegas, pues tampoco se mide el nivel de CO2), sin combinar esta medida con otras de ventilación forzada o filtrado de aire que pueda ayudar a mantener cierto confort térmico si el frío o la lluvia arrecian; no se hacen cribados ni estudios de aguas fecales que puedan ayudar a identificar tasas de COVID “en la sombra” que ayude a tomar decisiones; hay población en edades en las que la COVID suele ser asintomática (según expertas) y cuyo comportamiento natural es de cercanía y contacto; se detectan positivos pero no siempre se pone en cuarentena al resto del grupo a no ser que se haya dado “contacto estrecho”; y son espacios en los que se come, por tanto, se prescinde de la mascarilla (desayuno en las aulas o comedores escolares). ¿De verdad piensan que, después de un año de pandemia y con lo que ya sabemos, nos vamos a creer que los centros son seguros?

La Consejería de Educación de la Junta de Andalucía lleva ocultando y “cocinando” datos desde que comenzó el curso. Exigimos que diga la verdad, pues las familias, simplemente por lo que observamos en nuestros entornos escolares, tenemos otra percepción. ¿Cuentan en la Consejería con el alumnado que no está yendo a clase para sacar esas estadísticas? De facto, en esas clases hay otra ratio, más baja, gracias a las familias que, en legítimo y responsable ejercicio de la patria potestad, deciden proteger la salud de sus hijos e hijas. ¿Cuenta con el alumnado que ha estado en cuarentena por responsabilidad de las familias cuando se entera de que en la clase de su hijo ha habido un positivo, aunque la información no le llegue desde el centro o el enlace COVID? ¿Da por “contagio externo” más de los casos que debería (prácticamente todos)? ¿Cómo se sabe que el contagio ha sido “externo” y no en el ámbito educativo?

Hay datos objetivos y nos los han dado de nuevo las familias, esta vez de la comarca del Campo de Gibraltar. Las que valiente y responsablemente decidieron dejar a sus hijos e hijas en casa ante una tasa de incidencia de 2500 casos por 100.000 habitantes (10 veces lo considerado límite para cerrar colegios). En La Línea de la Concepción (Cádiz), donde el nivel de seguimiento de esta decisión llegó casi al 100% bajó el nivel de incidencia un 45%; no fue así donde el vaciado de aulas no fue tan secundado. Por tanto, se demuestra que el cierre temporal de los centros educativos en el momento en que la pandemia está descontrolada y hay contagio comunitario es necesario. Es una forma de protegernos como sociedad, evitar muertes, ingresos hospitalarios y bajar la curva.

Otro dato que no se facilita es el de “absentismo COVID” ni su evolución, ni el peso que esto está teniendo en los datos que maneja la Consejería. Estas familias mal llamadas absentistas, auténticas heroínas, difamadas, señaladas, que resisten a pesar de la presiones y coacciones, que están teniendo un trato desigual en cada centro, quizás están contribuyendo a la versión sesgada que puede dar la Consejería de Educación pues han contribuido a la bajada de ratio sacrificando el derecho a la educación que tienen sus hijos/as por la incompetencia y soberbia de la Consejería de Educación.

Javier Imbroda tiene pendiente cumplir con su mayor responsabilidad desde que comenzó el curso, invertir presupuesto en Educación Pública acorde a la situación de pandemia para poder tomar medidas eficaces que den la mayor seguridad posible a la labor educativa (bajada de ratio, contratación de docentes, habilitación de espacios para uso educativo y aplicar la ley de bioclimatización). Y a esa se suma ahora, decir la verdad -con datos reales y fundamentados-, sobre la COVID en el ámbito sobre el que tiene competencias plenas. 

En vez de eso, intenta distraernos con actualizaciones de protocolos -como el recién salido del horno, del 8 de febrero- que no hacen sino abundar en falacias como grupos de convivencia, burbujas, compartimentaciones de espacios interiores o dar uso educativo a espacios municipales (página 20 del recién estrenad protocolo), ¿con qué profesorado? Señor Imbroda, si nos esá leyendo, un poco de respeto, no nos insulte ¿de qué sirven más aulas sin docentes? ¿nos toma el pelo?

Isabel Celaá, por su parte, debió dejar de ponerse de perfil y dar instrucciones claras desde su ministerio para que la gestión de la pandemia pusiera en el centro la salud de la comunidad educativa y el derecho a una educación pública de calidad. 

lunes, 27 de julio de 2020

#SINSEGURIDADNOVOLVEMOS PERO QUEREMOS VOLVER




La situación que las familias de la Educación Pública andaluza tenemos por delante es peliaguda. Se acercará septiembre, después del catatónico agosto, y no hay otro plan desde la Consejería de Educación que exponer a casi 2 millones de alumnos/as, decenas de miles de docentes, miles de profesionales de administración y servicios, incluidos aulas matinales y comedor, a un riesgo de contagio diario. A todos y todas hay que sumar las respectivas familias, a las que vuelven después de pasar por el centro educativo.

Porque ese es el escenario en centros donde, en el mejor de los casos, lo que se puede hacer es dividir la entrada y salida entre dos puertas a costa de que el profesorado -pues en la mayoría no hay portería ni conserje- se plante en los accesos a controlar que sea ordenado y sin apelotonarse, lo propio de escolares.

El escenario es el que había en marzo: aulas masificadas, un baño por una media de 150 alumnos/as y la plantilla docente justa. Así no hay distancia de seguridad posible ni higiene que se sostenga. El coronavirus campará a sus anchas. Caeremos como chinches por la incompetencia y la dejadez de la Junta de Andalucía.

Lo han dicho las direcciones de más de 200 centros centros de Sevilla capital y provincia, y desde aquí vaya nuestro apoyo a su honestidad, franqueza y sentido de la responsabilidad.

No es que no quieran trabajar, como ha dicho un servil y cobarde Lorenzo Flores en varios infectos comunicados -no es ese su nombre como no lo es el teléfono que aporta, ni representa a nadie en una plataforma fantasma creada para desprestigiar a la Educación Pública y respaldar a la Consejería de Educación en su inoperancia-, es que no pueden asumir las competencias que les endosa el consejero. Quieren trabajar, pero seguros/as y en lo que es su cometido, que desde luego no es salvar el culo al señor Imbroda (otro impresentable), ni rastrear contagios, ni hacer milagros sin medios ni recursos.

Desde abril y mayo la comunidad educativa lleva pidiendo alto y claro que la administración educativa se pusiera a trabajar en la planificación del curso 2020-21 siguiendo las indicaciones de Sanidad, lo que implica bajada de ratio, más plantilla docente e inversión de dinero público para una vuelta lo más segura posible. No hay otra. Pero no han hecho NADA. Sus instrucciones son eso, NADA.

Inviertan nuestro dinero -el dinero público lo es- en lo necesario y las familias, alumnado y docentes volveremos encantadas a las aulas. Porque queremos volver, queremos que nuestros hijos e hijas disfruten de sus docentes, son insustituibles. Queremos que aprendan en compañía de sus iguales, a los que han echado tanto de menos por mucha videollamada que hayan hecho. Queremos que la educación sea presencial porque es la única que garantiza el proceso de enseñanza aprendizaje y que compensa las desigualdades.

Desde el 16 de marzo empezamos a echar a las escuelas e institutos de menos, porque muchas de nosotras no tenemos recursos tecnológicos para la teleenseñanza, porque muchas de nosotras no sabemos explicar contenidos, porque muchas de nosotras no tenemos un clon que atienda a nuestros hijos e hijas mientras teletrabajamos y cuidamos, porque muchas de nosotras no tenemos más que un ordenador que repartir entre toda la familia, porque la brecha social dejó al alumnado de clases más desfavorecidas a su suerte durante el confinamiente pese al esfuerzo docente, porque el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo necesita presencialidad sí o sí, porque la labor docente en las aulas y la riqueza del grupo no se puede suplir con nada.

Pero aunque todo eso es verdad, la vida y la salud están por delante. Con eso no se juega y ante este virus hay pocas cosas más ciertas que esta: se contagia con mucha facilidad y hay gente que muere. Y eso no lo podemos permitir.

Por eso volvemos a decir #SinSeguridadNoVolvemos. No debemos hacerlo. Como padres y madres no nos pueden obligar a exponer la salud y la vida de nuestros hijos e hijas. Es nuestra obligación escolarizar a nuestra prole, sí, pero también protegerlos y velar por su seguridad. Y si la escuela no es segura, no los vamos a incorporar a un riesgo seguro que, por ende, se extiende a nuestro entorno, a nuestra familia, incluidos abuelos y abuelas, las más vulnerables.

Insisitimos, queremos volver. Busquen y habiliten espacios públicos (se hizo para hospitalizar a mucha gente). Contraten docentes (se ha contratado vigilancia en las playas para recuperar el sector turístico). Inviertan dinero público en la Educación Pública, lo necesita en situación normal y ahora en la extraordinaria más que nunca. Dejen de mentir en vídeos y en prensa. No nos van a convencer, porque la realidad (no la de su propaganda) la conocemos.

Amamos la Educación Pública, la de todos/as, y ninguna basura de plataforma servil bajo pseudónimo y no representativa nos va a alejar de ella. La seguiremos defendiendo contra un consejero inepto que ya debería haber dimitido por no saber acometer este reto sin echar el balón fuera. Contra viento y marea, porque es nuestro derecho y es un servicio público esencial.

Si no vemos un entorno escolar seguro nuestros hijos no comenzarán el curso 2020-21 en septiembre. Vaciaremos las aulas. No es un farol. Hagan su trabajo porque queremos volver.

jueves, 28 de mayo de 2020

BAJAR RATIO ES INVIABLE (IMBRODA DIXIT)




Las familias de la plataforma Escuelas de calor consideramos un despropósito y una irresponsabilidad las intenciones del señor Javier Imbroda, consejero de Educación y Deporte de la Junta de Andalucía de volver a las aulas en septiembre sin las garantías sanitarias que darían la bajada de ratio. Está jugando con las salud de toda Andalucía exponiéndonos a que aumenten los contagios.

Cuando hay experiencias en otros países que evidencian que la vuelta a las aulas ha sido vehículo de repuntes en la pandemia, el señor consejero Imbroda pretende que, a 4 meses vista del comienzo de un curso escolar que va a convivir con la COVID-19, sea seguro volver a las aulas con la misma ratio anterior a la pandemia. 

Las autoridades sanitarias no dejan de hacer llamamientos a la prudencia, a seguir manteniendo las medidas de prevención que hasta ahora han demostrado eficacia: distancia social, porque el virus no nos ha abandonado y sigue sin haber vacunas.

Sigue habiendo personas que pueden ser enfermas asintomáticas. ¿Qué pasaría si hubiera escolares asintomáticos en un aula de 25 o 30 niños y niñas? ¿Qué podría pasar si una docente fuera asintomática y ha estado trabajando infectada? ¿Qué pasaría con los abuelos y abuelas que llevan a sus nietas/os al colegio? Las respuestas a estas preguntas son claras. Propiciar situaciones sociales de riesgo es abrir la puerta a un repunte de la enfermedad, a más muertes y a extender en el tiempo la pandemia y sus consecuencias sociales y económicas.

La Consejería muestra una absoluta irresponsabilidad fiando su planificación a que en estos 4 meses haya mejorado la pandemia. No es de recibo. Bajar la ratio es la obligación del señor consejero Imbroda de cara a la vuelta a las aulas el curso 2020-21. Es su responsabilidad buscar urgentemente una solución hoy para que todo esté listo dentro de casi cuatro meses que es cuando dará comienzo el nuevo curso. Decir que bajar la ratio es inviable es reconocer su propia incompetencia y lo que debería hacer entonces es dimitir, poner su cargo a disposición ante una situación que a todas luces le viene grande y no es capaz de gestionar.

El señor consejero ve números y cuentas, ahorro, pero lo que está en juego son vidas y el derecho a la educación de calidad. En la empresa con la que estuvo vinculado hasta poco antes de tomar posesión de su cargo, MEDAC, se anuncia una ratio de 15 alumnos/as como garantía de individualización de la enseñanza. Sin embargo, se niega a la Educación Pública esa ratio que protege la salud de los andaluces/zas y asegura la atención individualizada al alumnado, imprescindible para las adaptaciones curriculares que serán necesarias para retomar los aprendizajes perdidos en el confinamiento y mucho más.

Ya basta, necesitamos una Consejería que planifique, no que improvise ni eche balones fuera. Eso era en la cancha, ahora Imbroda está al frente de algo tan serio como la Consejería de Educación.

Escuela de Calor, como otros colectivos en defensa de la Educación Pública, no va a parar hasta que la Consejería cumpla con su obligación y responsabilidad, hasta que se cumplan todas las reivindicaciones de la comunidad educativa que llevan poniéndose sobre la mesa desde que empezó el confinamiento educativo y se hicieron patente la desigualdad y los déficits del sistema.

El sistema educativo andaluz necesita de una inversión extraordinaria y medidas contundentes que hagan posible enfrentar la situación generada por la COVID-19, que no ha hecho sino agravar la “normalidad” previa. No tiene ningún sentido volver a las aulas sin seguridad sanitaria y sin un plan que solucione las brechas y la desigualdad que se han visto durante esta etapa.

Como el sistema sanitario, que se ha enfrentado a la pandemia debilitado, el sistema educativo andaluz viene de soportar recortes brutales en plantilla docente, en plazas escolares públicas, cierre de centros públicos, privatizaciones con precarias condiciones laborales para personal de apoyo al alumnado más vulnerable (PTIS, ILSE, mediadores comunicativos...), desatención de la diversidad, etc. 

Desde que el gobierno anterior aplicó las políticas de austeridad que deterioraron lo público, no se ha hecho sino abundar en su desmantelamiento en favor de la oferta privada y concertada. El actual gobierno suma y sigue. Ya basta. Ahora más que nunca dinero público para la Pública, bajada de ratio, más docentes y atención a la diversidad de calidad para una inclusión educativa real.

jueves, 5 de marzo de 2020

IMBRODA Y LAS AMPA


Entrada publicada el 4 de diciembre de 2019

Si algo ha quedado claro en las intervenciones del señor consejero de Educación de la Junta de Andalucía, Javier Imbroda, es que no ve con buenos ojos a esa parte de la comunidad educativa esencial que son las familias. No a todas, claro. Las calladitas, las que se limitan a llevar al niño o niña al cole sin pasar de la puerta y que se costean los recursos que la Administración no pone (desde folios o papel higiénico hasta pizarras digitales y aires acondicionados o calefacción) a través de rifas o tómbolas, esas sí le gustan.

Dice el señor consejero que hay que redefinir el papel de las asociaciones de padres de alumnos (a las madres y a las alumnas las obvia) cuya responsabilidad “acaba en la puerta del colegio” para dejar trabajar a los docentes sin colonizar como pasa en algunos casos en la actualidad.

Con estas declaraciones el titular de la Consejería de Educación manifiesta una evidente ignorancia de una de las leyes que rige el ámbito que gestiona. Fíjense:

DECRETO 27/1988, de 10 de febrero, por el que se regulan las asociaciones de padres de alumnos de centros docentes no universitarios en el ámbito de la Comunidad Autónoma de Andalucía.
Art. 5º. Las asociaciones de padres de alumnos son un cauce fundamental para posibilitar la participación de los padres o tutores de los alumnos, en su caso, en las actividades de los centros escolares. Para ello tendrán aquellas finalidades que se fijen en sus estatutos, dentro de las siguientes.
a) Asistir a los padres o tutores en todo aquello que concierne a la educación de sus hijos o pupilos.
b) Colaborar en las actividades educativas de los Centros, y en las actividades complementarias y extraescolares de los mismos.
c) Organizar actividades culturales y deportivas.
d) Promover la participación de los padres de los alumnos en la gestión del Centro.
e) Asistir a los padres de alumnos en el ejercicio de su derecho a intervenir en el control y gestión de los Centros sostenidos con fondos públicos.
f) Facilitar la representación y participación de los padres de alumnos en los Consejos Escolares de los Centros públicos y concertados, para lo cual podrán presentar candidaturas en los correspondientes procesos electorales.
g) Promover el desarrollo de programas de Educación Familiar.
h) Representar a los padres asociados a las mismas ante las instancias educativas y otros organismos.
i) Cualesquiera otras que, en el marco de la normativa a que se refiere el artículo anterior, le asignen sus respectivos estatutos.

Que a este señor le molesten las familias, sobre todo las que actuamos de forma organizada en las AMPA, es un problema -sobre todo para él-, pero desde luego no estamos haciendo más que ejercer el papel que la propia ley nos reconoce.

Al margen de lo legal está lo legítimo. Somos las madres y los padres los que, por obligación, dejamos a nuestro bien más preciado, nuestros hijos e hijas, en manos de profesionales de la educación (que trabajan muchas veces en contra de los elementos y en infraestructuras indignas y obsoletas), y como es lógico no podemos desentendernos de lo que sucede en los centros educativos. 

Cuando acudimos a una tutoría no lo hacemos para fiscalizar sino por saber qué pasa con nuestro hijo o hija, si aprende, si tiene dificultades, si se porta bien, si se integra con sus compañeros/as de clase, en qué podemos ayudar y cómo.

Que haya familias que vayan con otras actitudes -de todo hay, como hay buenos y malos docentes- no justifica que se generalice y se meta a todas las familias en el mismo saco. Porque no es verdad. Y porque muchas de nosotras sabemos que no hay que buscar culpables en los centros, generalmente los culpables están en los despachos como el del señor consejero y similares. Son pésimos gestores, como Javier Imbroda -que no es pionero, ya los hubo antes-, los que se están cargando la educación pública.

La exigencia al profesorado que el señor consejero tilda de “inhumana” no viene por parte de las familias que están, según su parecer, examinando la actuación de los y las docentes. Viene por la ingente burocracia a la que están sometidas, porque no paran de cambiarles instrucciones (en muchos casos absurdas) con las que desarrollar su trabajo, porque las plantillas son inestables y se ven incapaces de desarrollar su proyecto educativo, porque trabajan muchas horas fuera de su jornada, porque no se cuenta con ellos para nada que no sea obedecer, porque el que más y la que menos ha pasado por varios centros y varias provincias, porque las ratios son inabarcables, porque tiene alumnado con necesidades educativas especiales al que no puede atender sin apoyo de personal especializado, porque se le obliga a aprobar alumnado que no ha cumplido los objetivos educativos exigibles en aras del PISA y demás rankings, porque soportan temperaturas que no respetan su salud laboral… ¿Seguimos?

El señor Imbroda yerra el tiro. Las AMPA no somos colonizadoras porque los centros educativos son un terreno tan nuestro como del resto de la comunidad educativa. Lo que le molesta es que “algunas AMPA” seamos exigentes en que se cumpla lo que marca la ley, que tengamos claro nuestro papel en los colegios e institutos reivindicando nuestros derechos (igual que la mayoría cumplimos con nuestras obligaciones) y defendiendo una educación pública de calidad.

Pero al señor consejero le gustan las AMPA que se organizan para sacarle las castañas del fuego y buscan recursos para comprar pizarras digitales, arreglar desperfectos o climatizar las aulas. Eso es un copago que genera desigualdad y desde Escuelas de Calor no vamos a ser cómplices. Pagamos impuestos para recibir una contrapartida en servicios públicos de calidad. (Ya escribimos sobre esto una vez http://ampasdesevilla.blogspot.es/categoria/repago/)

La educación pública es un derecho y no vamos a bajar la guardia. Le vamos a poner todas las dificultades que podamos para que el #PlanImbroda de deteriorarla y desmantelarla no salga adelante. Se va a “jartá” de AMPA. ¡Todavía más!

domingo, 1 de marzo de 2020

INDECENTE, SEÑOR IMBRODA


Entrada publicada el 18 de octubre de 2019


El comportamiento que el señor consejero de educación, Javier Imbroda, muestra en sus intervenciones no puede sino ser considerado de indecente. Porque indecente es que, con sus políticas y sus actuaciones, ningunee a los diversos sectores de la comunidad educativa con total desparpajo.

Este señor no ha captado – en eso no es la excepción, pues muchos de nuestros gestores llevan décadas dando sobradas muestras de ello- que él no está en su puesto para servir a sus intereses o los de su clase (la empresarial hasta hace 2 días), ni siquiera está ahí para servir a una parte de la comunidad educativa (la de la educación concertada), sino para sostener y garantizar la educación pública que es de la que aspiramos a disfrutar la mayoría social. Así lo establece esa norma tan ensalzada por un partido como el suyo, la Constitución Española. A ver si eso de ser “constitucionalista” nada más que sirve para dar banderazos por ahí y no para hacer efectivos los derechos de los y las españoles.

Que el señor Imbroda reduzca en los presupuestos generales de la comunidad andaluza la inversión en climatización un 77% es un insulto a nuestra lucha y una muestra de que este asunto le importa menos que un bledo.

Poner de ejemplo a un centro de Jaén que ha sacado dinero de su presupuesto de funcionamiento para los aires acondicionados es de tener muy poca vergüenza y no haber entendido nada. Por varios motivos:
1.    
  1.          A estas alturas debería saber, aunque para eso hay que tener interés y a la vista está que usted no lo tiene, que los aires acondicionados no son ni deben ser la solución. EDC lleva dos años diciéndolo. Es una irresponsabilidad con el planeta climatizar así las aulas y demás dependencias de casi 6000 edificios educativos. Lo de la emergencia climática también le importa un bledo, ¿no, señor Imbroda? Vergüenza debería darle.
  2.      Escuela de Calor lleva 2 años en lucha denunciando este tema, sus AMPA por separado llevaban mucho más, el estudiantado se nos ha unido, los jóvenes por el clima denuncian la situación de emergencia que atraviesa el planeta, la comunidad científica lo lleva poniendo de manifiesto décadas, ONG como Greenpeace apoya, la UE apela a que los edificios públicos sean de consumo casi nulo… ¿Y usted apela a que las direcciones de los centros gestionen bien el mísero presupuesto y se pongan aires acondicionados? Dele usted una pensada porque está haciendo el ridículo.
  3.         Los presupuestos de los centros educativos no dan en la inmensa mayoría de los casos ni para ventiladores, señor consejero. Ah, ¿que tampoco lo sabe? Será que cree que todo el monte es MEDAC. (Por si alguien no lo sabe, MEDAC es la empresa de formación privada que hasta hace nada gestionaba el señor Imbroda).
  4.       .  ¿Está usted sugiriendo que lo que tienen que hacer los equipos directivos es aprender a gestionar mejor los exiguos presupuestos que reciben para sacar adelante la labor educativa de los colegios e institutos? Qué falta de respeto, impropio de alguien en su puesto.
  5.     ¿Acaso pretende que seamos las comunidades educativas las que nos organicemos para solucionar un problema que la Consejería de Educación debió atajar hace lustros? No, señor Imbroda, es a la consejería de la que usted es titular ahora -para nuestra desgracia- a la que le compete mantener y mejorar los centros educativos, como a la de Salud los hospitales y centros de salud. 
  6.         La ciudadanía -sobre todo la clase trabajadora- paga impuestos para tener una contrapartida en servicios públicos, como pasa en todos los países de nuestro entorno. No es de recibo que tengamos que llevar folios o papel higiénico a los coles, pero menos aún que tengamos que mejorar la instalación eléctrica o climatizar aulas. NO AL COPAGO, ¿lo entiende? Pague sus facturas, que son suyas, de su consejería.

Con estas declaraciones (ver vídeo), con sus presupuestos para climatización (no va a haber ni para los parches que puso la CEJA del PSOE, que ya fueron poco eficaces...) y con las enmiendas que ha presentado a la Ley de Bioclimatización no está sino demostrando que no tiene intención ninguna de solucionar el problema del calor y el frío en las aulas. Quizás es que no quiere invertir en lo que usted y su gobierno están por desmantelar: la educación pública.

Nos tendrá enfrente, no piense que nos vamos a rendir. Es un derecho lo que está en juego.

Hasta la próxima imbrodada, señor consejero.


domingo, 23 de febrero de 2020

IMBRODADAS Y CONFEDERACIONES


Entrada publicada el 1 de julio de 2019

Lo del señor consejero Javier Imbroda no tiene desperdicio. Lo mismo llama a afiliarse a Ciudadanos -desde su cuenta personal, menos mal- que te cambia el horario de Primaria, pasando por un campus de verano que vende como programa para combatir el fracaso y el absentismo escolar. Cada vez nos sorprende con una “imbrodada” más elaborada. Si no fuera porque está gestionando cosas muy serias, sería para reírse del nivel que está demostrando.

Una de sus últimas fotos es significativa de qué relaciones busca con las AMPA y con qué AMPA. Hasta ahora ya nos había regalado con decir que “algunas” AMPA colonizan centros educativos y que las familias debían estar en sus casas y no frecuentar los centros educativos donde estudian sus hijos e hijas. Pero a pesar de este desprecio, la CODAPA lo blanquea y lo invita a un reciente Congreso en Rota. ¿En serio prestigia la apertura de un congreso un consejero que ofende a las AMPA y ataca a la educación pública a cambio de favorecer a la privada-concertada? ¿Es que no ve CODAPA  que le sirve en bandeja una foto para que él la venda como que está cerca de las familias y atendiendo sus demandas?

Recientemente da un nuevo giro de cintura y se reúne con la CONFEDAMPA y con la CONCAPA. Nada es casualidad. Explicamos, que la pedagogía es muy necesaria.

CONFEDAMPA. Dícese de una confederación de 24 AMPA regentada por dos personas que se han autocontratado en esa entidad porque ya no tienen hijos en edad escolar y por tanto no están en Junta Directiva de ninguna AMPA para presidir la Confederación. Voluntariado, vamos. 

CONFEDAMPA. Dícese de una confederación a la que visitó la UDEF para pedir ciertas explicaciones. Dícese de una confederación que se arroga una representatividad que no tiene y que desde que FAMPA Sevilla (presidida entonces por María Alonso) huye  despavorida a refugiarse en CODAPA -por tanto Confedampa pierde 500 AMPA de golpe, una federación-, invierte esfuerzos ingentes en “robar” AMPA a la federación sevillana para tener más AMPA en su registro.

¿Objetivo de querer ganar socias? ¿Tener más trabajo y defender a más AMPA o la educación pública con mayor entidad? Posible, sería lo honesto, pero improbable dada la trayectoria de estas personas. Una pista: las confederaciones y federaciones de AMPA reciben subvenciones de la Administración Pública y su cuantía es proporcional al número de AMPA federadas. CODAPA también, por eso se puso tan contenta de recuperar a la Federación de Sevilla en sus filas, eran 500 AMPA más. ¡Suena la caja!

Estaría estupendo que esas subvenciones se destinaran a las AMPA de manera directa o se organizaran actividades provechosas para la mayoría de ellas y sus comunidades educativas, pero la verdad es que no es así. Son pocas las que aprovechan sus planes de actividades, que se presupuestan muy por lo alto y que muchas veces, sobre todo las que se celebran a nivel andaluz, llevan asociadas desplazamiento y estancias en hoteles a mesa y mantel. Incluso se puede llevar a la pareja y familia.

Desde Escuelas de Calor, un movimiento de AMPA empoderadas, sin más estructura que la asamblea y más recursos que la unidad de acción, inteligencia colectiva y una pancarta, somos muy críticas con este entramado que no es más que un sumidero de dinero público que poco o nada es optimizado por el movimiento asociativo de familias en la escuela pública. Hemos logrado más en apenas 2 años de existencia con reivindicaciones justas y trabajo constante, sin distracciones, que estas organizaciones en décadas de servilismo al poder establecido. Porque en el fondo, sólo han canalizado protestas de las de abajo para que no llegue la sangre al río, como se suele decir.

¿Busca la Consejería de las imbrodadas en CONFEDAMPA lo que tenía la CEJA del PSOE en CODAPA? Para reflexionar. 

CONCAPA. Dícese de la Confederación Católica de Asociaciones de Madres... (¡Ah! ¡No!) de Padres de Alumnado (este término inclusivo es nuestro). Suponemos que es partícipe del baile de subvenciones con que se riega el campo abonado del postureo, pero lo desconocemos porque somos de la escuela aconfesional pública (querríamos ser de la  laica, pero aún no ha llegado, de facto, ese momento). 

Esto de la cercanía a la CONCAPA no es sino otra muestra más de las preferencias del señor Imbroda. Se debe, y así lo deja claro cada vez que tiene oportunidad, a la privada concertada, y si es religiosa, miel sobre hojuelas. No es casualidad la maniobra que acaba de hacer con los horarios de Primaria para restar autonomía a los centros y que la religión gane carga lectiva. (Por cierto, de aurora boreal las mentiras que ha hilvanado para vender lo de los horarios. ¿Esta gente tan católica no le ha dicho que mentir es pecado?).

Debe ser que es mucho más necesario para el futuro saber rezar y encomendarse a lo divino para soportar las desigualdades y desvaríos del sistema, que saber pensar y ver cómo organizarse para cambiar la deriva de las cosas. Porque desde luego, la sociedad que nos trae esta gente apunta al blanco y negro a velocidad de crucero.

¡Seguimos!¡No hay tiempo que perder y hay mucho en juego!




¿HACIENDO AMIGOS, SEÑOR IMBRODA?

Entrada publicada el 9 de abril de 2019


“Quiero hacer un apunte general sobre las familias. La colaboración de las familias con el centro educativo es fundamental. Pero la gran responsabilidad de las familias está en sus casas, no en los centros educativos. Y creo que hoy ese equilibrio necesario en la relación entre familia, centros y docentes en bastantes casos se ha desequilibrado. Dejen a la comunidad docente trabajar. Porque ellos son los que conocen el día a día. Las familias deben colaborar, pero fundamentalmente su responsabilidad está en los hogares. Hay un exceso de colonización, por decirlo de alguna manera, por determinadas AMPAS, de los centros educativos. Y no es correcto”. Javier Imbroda dixit. Entrenador de baloncesto.

Sí, esas declaraciones son propias de cualquiera, menos de un Consejero de Educación. Con ellas, señor Imbroda, demuestra usted que desconoce lo que es la comunidad educativa y qué papel jugamos las familias (asociadas o no) en los centros educativos.

Debería usted saber que el rendimiento del alumnado mejora cuando sus familias participan de la vida de los centros educativos y que desarrollar un sentimiento de pertenencia a la escuela también favorece los buenos resultados. Pero no parece que esa colaboración que considera usted “fundamental” vaya referida a esto.

¿Para qué entonces somos fundamentales las familias? ¿Para hacer tómbolas y fiestas con las que sacar dinero para sufragar los recursos que la Administración educativa no proporciona? ¿Para ese copago vergonzoso y generador de desigualdades que no existe más que en lo educativo? ¿Para mantener la paz en los centros si vemos deficiencias, pero miramos para otro lado y callamos? ¿Para aceptar sin rechistar que las aulas de nuestros hijos e hijas sean saunas o se caigan a pedazos de puro abandono?

Sr. Imbroda, tiene usted un concepto muy perverso de las AMPA y de las familias del alumnado. ¿O sólo de las familias de la Educación Pública? ¿Opina usted lo mismo de las familias de los centros de FP de MEDAC, su empresa? No, claro que no, porque esas pagan y dejan pingües beneficios, ¿verdad?

Sus declaraciones desde que ha llegado al cargo no han hecho sino prender hogueras en un terreno ya de por sí inflamable. Pareciera que su objetivo fuese echar a pelear a la comunidad educativa entre sí: familias de la pública vs. familias de la privada concertada, familias pro-procesiones vs. familias laicas, AMPA vs. “determinadas” AMPA y familias vs. docentes. Pero no lo va a conseguir, señor consejero, porque algunas sabemos mirar la luna y no el dedo. Algunas vemos de lejos que lo que pretende con esa división no es sino distraer para hacer y deshacer a su antojo, mientras las que defendemos la Educación Pública nos perdemos en debates inútiles.

Mire usted, las AMPA no colonizamos centros educativos, porque los centros educativos son tan nuestros como del resto de la comunidad educativa, y colonizar implica la ocupación de algo ajeno para explotarlo. Nada más lejos de nuestra intención. Otros no pueden decir lo mismo cuando meten sus zarpas empresariales en el servicio público educativo o legislan para mercantilizarlo.

Los colegios y los institutos son nuestros, no tenemos que colonizarlos, y no pretendemos sino defenderlos de políticas educativas tan nefastas como las que llevan años deteriorándolos y que usted pretende continuar con total desparpajo, pues ese celo por la concertada no hará sino seguir detrayendo fondos y recursos de la Educación Pública.

Hacemos nuestra parte de sus palabras, pero dedicadas a gente como usted (y sus antecesores/as) que viene a la Administración educativa a enredar, a cambiar de nombre las cosas para que parezca que son distintas, a publicar instrucciones y normas desde despachos muy alejados de las aulas, a generar crispación, a vender humo, a publicar titulares de prensa con medidas estrella… Le decimos: deje a la comunidad docente trabajar porque ellos y ellas son los que conocen el día a día. Y ya de paso, déjenos a las familias en paz, déjenos que sigamos disfrutando de una escuela abierta de todos/as y para todos/as, déjenos seguir colaborando y participando en todo aquello que enriquece la vida de los centros, que no es el copago, por supuesto.

No crea que, con su desprecio y su falta de respeto, las AMPA vamos a retroceder. No pensamos hacerlo porque es mucho lo que está en juego: nada más y nada menos que el derecho de nuestros hijos e hijas a una educación pública y de calidad.

Un consejo: tómese un tiempo muerto y reflexione si esta línea “ampafóbica” es la mejor para ser Consejero de Educación, ya no está usted en una cancha.