lunes, 24 de agosto de 2020

¿CLARIVIDENCIA? NO, EXPERIENCIA.

 


Esta entrada nos cuesta escribirla, no lo vamos a negar. Y nos cuesta porque no nos gusta dar cuartos al pregonero, pero es que antes de que se monte el relato, que es lo que muchas van buscando, bien está que dejemos las cosas claras. Vamos por partes.

En abril ya se sabía que septiembre iba a llegar (no hay precedentes de que el tiempo se pare), ya se sabía que no habría vacuna (lo decían las científicas), ya se sabía que el virus estaría entre nosotras y ya se sabía que habría que comenzar el curso 2020-21.

A estas certezas sumamos otros dos aspectos que la experiencia de la educación confinada hizo evidentes: uno, que la educación presencial es imprescindible porque nada sustituye la riqueza de la situación educativa y convivencial de un aula, y dos, que el sistema educativo está tan debilitado tras años de políticas de recorte y desmantelamiento que no ha sido capaz de responder con equidad a todo el alumnado -se quedaba atrás el que tiene NEAE y el que no contaba con recursos tecnológicos- y tampoco el profesorado ha contado con mimbres para afrontar la situación sin poner TODO de su parte (tiempo extra, imaginación y sus propios recursos).

Todo eso se sabía, por eso ya en ese trimestre final de curso se mascaba la tragedia y desde los distintos sectores de la comunidad educativa ya se pedía que se planificase el curso 2020-21 para hacer frente al escenario previsible. Escuelas de Calor tiene entradas del mes de abril en este blog donde ya hablamos de bajada de ratio y refuerzo de plantilla docente. Es tan de cajón…

¿Qué se ha hecho por parte de los diversos actores de este sainete?

La Consejería de Educación se centra en primer lugar en montar la segunda edición del fracasado Plan de Refuerzo estival, sin duda como ensayo de la obra “Vuelta al cole con normalidad” que quería estrenar en septiembre; hubo contagios, pocos, pero en un plan de tan reducido alcance la estadística jugaba a su favor. En mayo, Imbroda dice que ve inviable bajar la ratio (también respondimos a eso aquí https://somosescuelasdecalor.blogspot.com/2020/05/bajar-ratio-es-inviable-imbroda-dixit.html). En junio, la Junta de Andalucía dijo que había que volver a las aulas con normalidad (nuestra respuesta https://somosescuelasdecalor.blogspot.com/2020/06/volver-la-normalidad-de-ninguna-manera.html) y rechazaba la propuesta de la ministra Celáa de ratio de 15 alumnos/as -visto lo que duró, la hizo con la boca chica-. Ya entonces dijimos que no íbamos a volver así porque no íbamos a exponer a nuestros hijos e hijas. Y en julio viene su golpe final, las instrucciones del 6 de julio que destapa la caja de los truenos.

Escuelas de Calor reunida en asamblea el 10 de julio decide poner en marcha la campaña #SinSeguridadNoVolvemos que ha mantenido tooooodo el verano en pie, con enorme repercusión mediática y en coordinación con plataformas hermanas que ya existían (Córdoba) o que se han generado a raíz de la vuelta al cole (Málaga y Cádiz). Las familias libremente se van sumando en otras provincias, incluso de fuera de Andalucía.

Las direcciones de los centros educativos alzan la voz, con valentía y sus nombres y apellidos por delante. No recordamos precedentes. Las instrucciones son inviables, no pueden garantizar un entorno escolar seguro, no se les dan recursos para ello. El más valiente, el equipo directivo del CEIP Clara Campoamor de Bormujos, dimite. Efecto dominó en otras provincias.

Surgen movimientos que, enarbolando la libertad y hasta la solidaridad, piden que cada familia elija voluntariamente si llevar a su hijo al cole o quedárselo en casa, así bajará la ratio yendo al colegio la prole de quienes no pueden conciliar cuidados y vida laboral. Respetable, pero no fue nuestra postura y lo explicamos (https://somosescuelasdecalor.blogspot.com/2020/08/flexibilidad-educativa-luces-y-sombras.html). Queremos educación presencial para todos y todas pero con seguridad (https://somosescuelasdecalor.blogspot.com/2020/07/sinseguridadnovolvemos-pero-queremos.html).

Mientras tanto, la Consejería nos ha amenazado, mucha gente ha callado, otra nos ha insultado, otra nos ha querido desacreditar con acusaciones de “estar politizadas” o ser de extrema izquierda (el último cartucho ya…). Cuando van perdiendo, cuando lo que se pide es justo, de sentido común y de lo común, intentan dividir, debilitar y llevarnos al fango, siempre con silencios cómplices y con medios de comunicación serviles. Nada nuevo, ya pasó en 2017 cuando la lucha del #AulasSíSaunasNo por la climatización de los centros educativos. Algo estaremos haciendo bien.

El Ministerio del perfil, en un laissez faire indolente. No ha dado directrices mínimas que hubieran tenido que seguir las CC.AA. y que hubieran puesto orden en los 17 escenarios diferentes. Estamos ante una situación excepcional y, sin embargo, se ha dejado que se organicen despropósitos como el de Andalucía. 

¿Y nuestras representantes? ¿Qué han hecho la CODAPA, la CONFEDAMPA y las Federaciones provinciales? Comunicados, exigir desde redes, sentarse a representar -en el amplio sentido del término- en despachos de gente VIP, ponerse de perfil porque tienen que representar a todas las familias, a las que quieren llevar a sus hijos e hijas al cole también (curioso que ellas sean más dignas de su respaldo que las que no los queremos llevar sin seguridad, que optamos por luchar y también somos AMPA federadas). 

Nada de movilizar a las AMPA, tibias, observando, ni siquiera cuando la soberbia de la Consejería nos amenaza con los Servicios Sociales e iniciar el protocolo de absentismo (con la excepción de alguna federación provincial que sí ha ofrecido asesoramiento jurídico). Cuando ven que las familias les vamos a pasar por encima, anuncian que van a tener que convocar movilizaciones. Y -¡oh, sorpresa!- las arropan, los de siempre, el favor es mutuo, ellas saben quiénes son porque su vínculo es viejo.

Ahora viene el último acto, ahora que el terreno está abonado, ahora que es un clamor a nivel nacional que la vuelta al colegio no se está haciendo bien, ahora sí toca posicionarse porque ahora ya se sabe la posición de éxito, esa en la que no se verán solas. Ahora vendrán las fotos poniéndose por delante, haciendo ver que lideran, que son útiles porque se van a reunir con fulana o mengano, gente de altura. Habrá foto. Porque con CIF se llega a los despachos, pero ha quedado demostrado que la lucha se gana allí si se ha ganado en la calle, y se la vamos a dejar a punto caramelo para que la ganen.

No importa, nacimos por eso, por no sentirnos representadas, y sabemos que es necesario luchar desde abajo, organizadas, porque da resultado. Y les fastidia, tanto les fastidia, que ni siquiera apoyan al movimiento de ciertas familias en sus redes. Pero no importa, cada una sabe qué papel ha jugado en este proceso.

Así que..., preparadas. Lo que la Junta de Andalucía ha querido desde el primer momento ha sido ahorrar inversión y para ello nada mejor que la enseñanza online. A eso nos llevan. Eso sería vulnerar el derecho a la educación de todo el alumnado de Andalucía. Porque no todos los niños y niñas tienen habitación y ordenador propio y una buena wifi (Fernando Simón lo ha dicho con todas las letras, alto y claro).

Algunas ya nos han señalado como las culpables de ese escenario, bien porque necesitan conciliar (se entiende, pero tarde o temprano tendrían el mismo problema si los contagios obligan a cerrar coles) o bien porque son profesorado interino y temen no tener plaza, pero no ven que aquí sólo hay unos responsables: quienes tenían y tienen la obligación de garantizar educación presencial segura y no la han cumplido. Escuelas de Calor sólo ha pretendido presionar y ponerlos a trabajar en ello desde abril. No han querido.

Ahora sí habrá otros agentes que van a moverse, pero ya es tarde. Ya la decisión estará tomada y además bien escenificada, en una conferencia de presidentes que sirva a unos y otros para culparse mutuamente. ¿Se retrasará el comienzo de curso, porque han perdido 5 meses y ahora no se puede organizar otra vuelta en apenas 10 días? Si es así, el relato será otro, será que no contaban con que los contagios subieran tanto, que el nivel de incidencias se ha disparado y que sanidad no recomienda comenzar el curso en estas condiciones. Pero lo triste es que no hicieron los deberes a tiempo, esos deberes que les correspondía hacer con repunte del SarsCov2 y sin él. Ante la incertidumbre que lejos de disminuir, crece por momentos, todo puede pasar.

¿Habrá algún acto más? ¿Quizás una huelga andaluza con más convocantes que CGT y Marea Verde? Miren Madrid. Tendrán que darse prisa porque el arranque de curso está a la vuelta de la esquina o dos calles más “pallá”, pero encima.

Nosotras seguimos. #SinSeguridadNoVolvemos, pero queremos volver. Creen las condiciones para ello.

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