martes, 18 de agosto de 2020

¿SE REPETIRÁN LOS MISMOS PROBLEMAS SI LLEGA LA SITUACIÓN DE DOCENCIA TELEMÁTICA?

 

Cada vez más incertidumbre sobre la vuelta al colegio, pero no ya sobre las condiciones en que nos quieren hacer volver, sino sobre si volveremos a la educación presencial. Si se repitiese la situación excepcional de docencia telemática que debe estar contemplada en el protocolo COVID según las Instrucciones de la Viceconsejería de Educación de la Junta de Andalucía, no pueden repetirse los mismos errores y deficiencias, porque ya no podrían justificarse por la inmediatez ni la improvisación que usaron en marzo y abril, ya sería una negligencia y dejación de funciones denunciable.


Las instrucciones del 6 de julio de la Viceconsejería de Educación y Deporte para la organización de los centros docentes para el curso 2020-21 motivada por la crisis sanitaria del COVID-19 dice en su instrucción Quinta que los centros educativos elaborarán un protocolo de actuación COVID-19 para que los procesos de enseñanza aprendizaje se desarrollen con seguridad, teniendo en cuenta lo que determine la autoridad sanitaria en cada momento, adaptado al contexto específico del centro. Dicho protocolo debe contemplar tanto la situación de docencia presencial como la situación excepcional con docencia telemática.

Ateniéndonos al número de rebrotes, a la cantidad de contagios que está habiendo y a que las autoridades sanitarias ya parecen contemplar la necesidad de cerrar algunas o todas las escuelas, Escuelas de Calor considera fundamental que la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía preste atención a dos cuestiones esenciales a las que se debe dar prioridad si llegase el escenario de docencia telemática: una, garantizar la conectividad y el material tecnológico necesario para que el alumnado de las familias más desfavorecidas no se encuentre otra vez sin acceso a la educación online. Y dos, que el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE) tenga asegurada educación presencial en los casos que sea imprescindible, la mayoría.

Este alumnado, por sus especiales características, no se adapta a la educación a distancia, necesita a sus docentes especialistas y necesita el aula del centro educativo para que el proceso de enseñanza aprendizaje no se detenga y con ello su progreso en el desarrollo de habilidades cognitivas, sociales y de adaptación al medio. Ha sido este alumnado el que ha pagado más alto precio el pasado curso durante el confinamiento y esa situación no puede repetirse ni mantenerse sine die sin poner soluciones.

La ratio de este alumnado permite -con las adaptaciones necesarias, la valoración individualizada del EOE, del equipo docente y la opinión de su familia-, que sea atendido presencialmente. Sus familias no pueden proporcionar en casa el tratamiento educativo específico que requieren y no todas tienen recursos económicos para proporcionarles terapias alternativas, que deberían ser siempre un complemento a la atención educativa en el sistema educativo público que les corresponde por derecho.

Por todo ello, exigimos que la Consejería de Educación trabaje ya en las dos cuestiones básicas aquí aludidas por si llegase la situación excepcional de docencia telemática, para que no se repitan la desatención y brecha social que vimos hace tan solo unos pocos meses.

domingo, 16 de agosto de 2020

FLEXIBILIDAD EDUCATIVA, LUCES Y SOMBRAS

 

Toda crisis encierra una oportunidad. Y la pandemia de la COVID-19 no iba a ser diferente. Lo que hay que desentrañar es para qué o para quién.

Para quien no lo sepa, desde hace algún tiempo empezó a circular un vídeo de una mamá de la Comunidad de Madrid que explicaba una posible solución a la bajada de ratio, medida a todas luces necesaria para poder mantener distancia social en las aulas. Su propuesta era que las familias que se lo puedan permitir (por nivel educativo, posibilidades y recursos), asuman voluntariamente la educación académica de sus hijos e hijas en casa mientras que sus compañeros/as sin estos medios van a clase. De esta manera, les protegerían y bajaría la ratio. Afirman hacerlo por solidaridad ya que la administración educativa no ofrece soluciones y por proteger la salud de todos/as. Esa es una posible lectura, pero también es una manera individualista -tan propia de esta sociedad en que vivimos- de resolver problemas que son colectivos y a los que deben darse soluciones desde los poderes públicos para todos/as.

Esto ha dado lugar a una plataforma o movimiento de familias, Propuesta de Flexibilidad Educativa, que hace unos días nos interpeló en redes para que nos uniéramos. Nuestra respuesta fue rotunda, NO. Y lo queremos explicar porque hay muchas razones de peso que es probable que muchas de las familias que están en la plataforma no hayan vislumbrado, suele pasar cuando una se deja llevar por lo pragmático y el cortoplacismo.

Vaya por delante que no pretendemos con esta entrada distanciarnos de las familias que tienen miedo al contagio y preocupación por la salud de sus hijos e hijas. Escuelas de Calor es una plataforma de familias, padres y madres, muchas asociadas en AMPA, y empatizamos con ese sentimiento porque es también el nuestro y es el que nos ha llevado a movilizarnos para pedir soluciones a la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, que es quien tiene la competencia y la obligación de ponerlas sobre la mesa.

Pero este sentimiento y apelar a la libertad no justifican, en nuestra opinión, que cada una se las apañe como pueda porque lo que está en juego son dos derechos fundamentales -educación y salud- que debemos defender para nuestros hijos e hijas, pero también para los y las de los demás, sin ánimo de ser “salvapatrias”, sino por compromiso social. No hacerlo puede tener consecuencias muy graves, ya no en lo educativo, que por supuesto, sino también en la salud y la vida que se pone en riesgo.

En primer lugar, esta solución genera una enorme desigualdad y contribuye a evidenciar la brecha social, y eso para una plataforma como la nuestra que siempre se mueve llevada del “todo para todas” es una contradicción. Todos los niños y niñas, tengan sus padres el nivel económico, educativo y social que tengan, tienen derecho a una educación pública y de calidad, presencial incluso en tiempos de pandemia -salvo casos de alumnado con inmunidad deprimida o problemas de salud específicos-, porque ya hemos visto que el proceso de enseñanza-aprendizaje en plenitud (con las variables de socialización, relación entre iguales, psicoafectividad, diversidad, etc.) sólo se da en las escuelas, conviviendo en el grupo clase, incluso con las dificultades y aspectos mejorables que como toda institución o agente social posee. Es esta educación presencial la que compensa desigualdades de partida y enriquece per se. Y debemos exigir a las administraciones educativas del Estado y de las CC.AA. que generen las condiciones para que pueda llevarse a cabo. Han tenido meses en los que pudieron trabajar en esta dirección. 

En segundo lugar, ¿dónde queda la valoración de la labor docente si padres y madres, tengan el perfil y la formación que tengan, lo pueden suplir? Con esta solicitud de familias queriendo ejercer de docentes se infravalora su figura. Son profesionales que merecen un respeto y cuya labor requiere de conocimientos, habilidades y competencias técnicas específicas no al alcance de cualquier suplente -dicho desde el respeto-, como las tiene cualquier otro profesional.

Por otra parte, aventurar que cierto tipo de familias con apoyo online pueden suplir la educación en la escuela es un arma de doble filo, y más en tiempos donde las políticas educativas públicas llevan años recortando líneas, plazas, docentes, privatizando servicios socioeducativos… desmantelando en definitiva un servicio público esencial. Y ello a la vez que se sostiene y apoya el negocio de empresas y entidades dedicadas a la educación vía conciertos y adjudicaciones de contratos públicos (aulas matinales, comedores…).

¿Qué pasa si hay empresas que ven nicho de mercado y empiezan a ofrecer plataformas online? ¿Qué pasa si estos gestores de lo público echan números y ven que es más barato eso que pagar docentes para según qué cosas? Es una propuesta arriesgada y peligrosa a futuro por bienintencionada que esté y temporal que sea debido a la pandemia.

La educación online durante el confinamiento en el último trimestre ha demostrado que el maestro, la profesora, son insustituibles y tener que convertir las casas en aulas supuso un gran estrés para familias -sobre todo madres-  que no estaban seguras del apoyo que estaban dando, a las que costaba compaginar teletrabajo, cuidados y tutorizar el estudio de sus pequeños/as.

El miedo y la preocupación por el riesgo que para la salud entraña volver a las aulas sin que las Administraciones educativas hayan hecho sus deberes, debería servirnos para exigir mejoras para la Educación Pública, la de todos y para todas, y no para echarnos piedras a nuestro tejado haciéndole el juego al Ministerio y la Consejería de turno con soluciones desiguales de pan para hoy y hambre para mañana. Si ahora no se pone en la Educación Pública la inversión que es necesaria, ¿cuándo? No hacerlo no es sino la enésima prueba de que la educación no es algo importante para este país. Obras son amores…

Es momento de pensar en colectivo, de sororidad, de unir fuerzas alrededor de unas reivindicaciones coincidentes en todo el mapa y en todos los sectores de la comunidad educativa. La defensa de la Pública pasa por crear comunidad, la que se genera en cada aula, en cada centro educativo. Vamos todas en el mismo barco y no debe haber camarotes de primera y segunda clase. ¿Dónde quedó el martilleo de los anuncios de televisión “De esta salimos juntos/as”?

Ningún niño o niña debe verse en peligro porque su padre y/o madre no pueda conciliar. Este movimiento de Flexibilidad educativa, en el fondo, hace crecer la brecha social y no hace ningún favor a estas familias que están obligadas a usar la escuela como herramienta para compaginar vida familiar y laboral. La conciliación sigue siendo una asignatura pendiente de este sistema socioeconómico que antepone la producción y el trabajo a la vida y los cuidados. Las empresas tienen una responsabilidad en la conciliación que nunca han afrontado ni les han exigido afrontar. Nunca debió resolverse sólo por la vía fácil, la escuela. Igual que la vuelta a las aulas no debe resolverse por la vía fácil: volvamos con gel y mascarilla y que dios reparta suerte, que la vamos a necesitar.

jueves, 6 de agosto de 2020

NO SOMOS ABSENTISTAS, ESTAMOS PROTEGIENDO A NUESTROS HIJOS E HIJAS


El documento publicado por la Consejería de Educación como decálogo sobre sus instrucciones y aclaración de las dudas suscitadas en la comunidad educativa lanza una amenaza a las familias: si no llevan a sus hijos e hijas al colegio se las denunciará por absentismo.

La plataforma de familias y AMPA “Escuelas de Calor” (EDC) considera una conducta impropia de una Administración Pública de una democracia consolidada que la Consejería de Educación publique un documento en el que se amenaza a las familias con denunciarlas por absentismo escolar si deciden no llevar a sus hijos e hijas a los centros educativos cuando arranque el curso 2020-21. 

Según el art. 5 de la Orden de 19 de septiembre de 2005, por la que se desarrollan determinados aspectos del Plan Integral para la Prevención, Seguimiento y Control de Absentismo Escolar, “se entenderá por absentismo escolar la falta de asistencia regular y continuada del alumnado en edad de escolaridad obligatoria a los centros docentes donde se encuentre escolarizado, sin motivo que lo justifique”. Ponerlos en riesgo de contagio de COVID-19 es un motivo más que justificado para las familias para dejarlos en casa y no incorporarlos a las aulas. Queremos educación presencial, pero en condiciones de bajo riesgo o con la mayor seguridad posible.

No olviden que si las familias tenemos la obligación de escolarizar a nuestros hijos e hijas, también tenemos la obligación de protegerlos y velar por sus seguridad, es nuestra responsabilidad y la vamos a cumplir. No merecemos la amenaza chulesca y soberbia del señor Imbroda por cumplir con nuestro deber.

Después de ver que las medidas que la CEyD de la Junta de Andalucía se reducen a gel hidroalcohólico y mascarilla, sin distancia social y en espacios cerrados como son las aulas masificadas, las familias nos vemos en la obligación de elegir entre salud y educación. Es la Consejería la que nos obliga a ello y es irresponsable y muy ruín por su parte amenazarnos con denuncias a los Servicios Sociales por absentismo. Vergüenza debería darle en tiempos en que los SS.SS están además sobrepasados por el incremento de usuarias en situación de vulnerabilidad sobrevenida por los efectos económicos de la COVID-19.

Todas las autoridades sanitarias, expertas, epidemiólogas, la OMS… afirma que la mejor prevención es la distancia social, pero la Consejería hace números y no está dispuesta a hacer la inversión que ello requiere porque tendría que contratar más docentes. Prefiere ahorrar recursos y someter a la comunidad educativa al riesgo cotidiano de contagio y, con ella, a la sociedad entera, pues alumnado, docentes, PAS, personal de apoyo, de comedores, de aulas matinales… tienen otras relaciones sociales al margen de las del centro educativo.

Centenares de equipos directivos de Sevilla, a los que ya se han sumado en otras provincias, han manifestado que sus instrucciones son inaplicables e inviables y que no hay seguridad en estas condiciones. Las familias confiamos en sus impresiones, en su profesionalidad y en el conocimiento de la situación a la que se enfrentan, y además estamos informadas y tenemos sentido común. No vamos a exponernos. Queremos educación presencial, pero #SinSeguridadNoVolvemos. Vaciaremos las aulas.

Si nos denuncian por absentismo nos defenderemos de manera colectiva. Seremos miles. Lanzaremos un crowfunding para obtener los recursos y nos defenderemos hasta donde haya que llegar. Es la salud y la educación de nuestros hijos e hijas lo que estamos defendiendo ante una Administración irresponsable que no ha hecho la planificación y la inversión de recursos que desde marzo sabe que le tocaba hacer. A ella le toca organizar y ofrecer soluciones, es su responsabilidad y competencia, no a los equipos directivos ni a Comisiones COVID en las que pretende escudarse.


Desde aquí le decimos, Sr. consejero, que hemos querido ser siempre respetuosas con su persona, nos cuesta serlo con su cargo porque los hechos demuestran lo incompetente que es, pero llegados a este punto nos está invitando a que le demandemos a ud. exigiendo las responsabilidades -administrativas y otras- que pudieran corresponderle como consejero y como empleado público. Nosotras no estamos provocando el absentismo, nosotras no tenemos otra manera de proteger a nuestros hijos e hijas que no sea esta, puesto que ud. no escucha a nadie, impone su ley y ya está, una ley que nunca beneficia a las más desprotegidas. A la vista está que su gestión de la educación durante el necesario confinamiento dejó en la estacada al alumnado con NEAE y a las familias de clases más desfavorecidas que no tuvieron medios para seguir el proceso de enseñanza-aprendizaje a distancia. Y la brecha sigue ahí.

Rectifique, no venda humo, no maree con cifras. Si las familias, el alumnado y el profesorado pudimos pasar de presencialidad a distancia en apenas días, usted tiene medios para planificar y sacar instrucciones dignas y a la altura del reto que el sistema educativo andaluz tiene por delante. Ha perdido mucho tiempo, pero le queda un mes y tiene a toda la comunidad educativa queriendo volver, pero con seguridad sanitaria y calidad educativa. Y si no sabe, no quiere o no puede gestionar esto de otra manera, dimita. Si no rectifica con toda la comunidad educativa enfrente habrá perdido toda su credibilidad, si alguna le queda.

viernes, 31 de julio de 2020

AGRADECIMIENTO A LAS DIRECCIONES VALIENTES DE LOS CENTROS

Desde Escuelas de Calor hemos dirigido una carta a las direcciones de los centros educativos que han tenido la valentía de poner su nombre y apellidos en un comunicado informativo de las razones por las que no pueden garantizar un entorno escolar seguro ni llevar a cabo las instrucciones de 6 de julio de la Consejería de Educación. Algo tendrán esas instrucciones para que, hasta las direcciones, den este paso. Quien aún no sepa de qué van haría bien en informarse. Se resumen en: "aviársela como podáis y suerte". 
La Consejería del señor Imbroda -porque pareciera que es suya y la maneja a su entender, de espaldas a la comunidad educativa-, ha sacado unas instrucciones que nos pone a los pies de los caballos, de la COVID-19 y del contagio. Y encima quiere hacer corresponsables de las consecuencias de volver a las aulas en estas condiciones a las direcciones de los centros y a las personas  miembro de las Comisiones COVID que va a montar en cada centro.

Nosotras somos unas convencidas de que el empoderamiento, el ser conscientes de nuestros derechos y capacidades para defenderlos sin intermediación, es una actitud ante la vida cada vez más necesaria, pues a la vista está que quienes tienen poder lo utilizan al servicio de intereses que no son los de la ciudadanía. Ello nos ha llevado a ir dando pasos atrás en todos los ámbitos. En Educación es más que evidente y hay que poner freno a tanto retroceso.

Por desgracia, la experiencia nos dice que esta gente no está por escuchar en mesas y despachos. Utilizan las reuniones para imponer sus condiciones, para apenas conceder unas migajas y para decir que actúan con la participación de sus interlocutores. ¡Encima! Por eso hay que obligarles desde la calle y desde la lucha, haciendo ruido para mostrar sus atropellos.

Y eso es lo que han hecho estos directores y directoras valientes. Han puesto negro sobre blanco que así no pueden y que la responsabilidad que les han echado a las espaldas no es asumible con los mismos medios que tenían a mediados de marzo. Han hecho "ruido" y han trasladado a la comunidad educativa y a la sociedad en general que la vuelta al colegio en tiempos de pandemia no puede hacerse a la ligera, sin poner los recursos materiales y humanos que permitan la distancia social. No podíamos dejar pasar este gesto, que algunas han llevado al extremo de la coherencia presentando la dimisión, sin trasladarles por correo electrónico a cada una de ellas nuestro apoyo y agradecimiento. Os dejamos aquí abajo la carta que les hemos dirigido:



Si algún director o directora que ha emitido comunicado o firmado el conjunto no ha recibido nuestra carta, que nos disculpe, la labor de búsqueda de centenares de correos ha podido tener algún fallo por nuestra parte. Revisaremos para subsanar errores.


lunes, 27 de julio de 2020

#SINSEGURIDADNOVOLVEMOS PERO QUEREMOS VOLVER




La situación que las familias de la Educación Pública andaluza tenemos por delante es peliaguda. Se acercará septiembre, después del catatónico agosto, y no hay otro plan desde la Consejería de Educación que exponer a casi 2 millones de alumnos/as, decenas de miles de docentes, miles de profesionales de administración y servicios, incluidos aulas matinales y comedor, a un riesgo de contagio diario. A todos y todas hay que sumar las respectivas familias, a las que vuelven después de pasar por el centro educativo.

Porque ese es el escenario en centros donde, en el mejor de los casos, lo que se puede hacer es dividir la entrada y salida entre dos puertas a costa de que el profesorado -pues en la mayoría no hay portería ni conserje- se plante en los accesos a controlar que sea ordenado y sin apelotonarse, lo propio de escolares.

El escenario es el que había en marzo: aulas masificadas, un baño por una media de 150 alumnos/as y la plantilla docente justa. Así no hay distancia de seguridad posible ni higiene que se sostenga. El coronavirus campará a sus anchas. Caeremos como chinches por la incompetencia y la dejadez de la Junta de Andalucía.

Lo han dicho las direcciones de más de 200 centros centros de Sevilla capital y provincia, y desde aquí vaya nuestro apoyo a su honestidad, franqueza y sentido de la responsabilidad.

No es que no quieran trabajar, como ha dicho un servil y cobarde Lorenzo Flores en varios infectos comunicados -no es ese su nombre como no lo es el teléfono que aporta, ni representa a nadie en una plataforma fantasma creada para desprestigiar a la Educación Pública y respaldar a la Consejería de Educación en su inoperancia-, es que no pueden asumir las competencias que les endosa el consejero. Quieren trabajar, pero seguros/as y en lo que es su cometido, que desde luego no es salvar el culo al señor Imbroda (otro impresentable), ni rastrear contagios, ni hacer milagros sin medios ni recursos.

Desde abril y mayo la comunidad educativa lleva pidiendo alto y claro que la administración educativa se pusiera a trabajar en la planificación del curso 2020-21 siguiendo las indicaciones de Sanidad, lo que implica bajada de ratio, más plantilla docente e inversión de dinero público para una vuelta lo más segura posible. No hay otra. Pero no han hecho NADA. Sus instrucciones son eso, NADA.

Inviertan nuestro dinero -el dinero público lo es- en lo necesario y las familias, alumnado y docentes volveremos encantadas a las aulas. Porque queremos volver, queremos que nuestros hijos e hijas disfruten de sus docentes, son insustituibles. Queremos que aprendan en compañía de sus iguales, a los que han echado tanto de menos por mucha videollamada que hayan hecho. Queremos que la educación sea presencial porque es la única que garantiza el proceso de enseñanza aprendizaje y que compensa las desigualdades.

Desde el 16 de marzo empezamos a echar a las escuelas e institutos de menos, porque muchas de nosotras no tenemos recursos tecnológicos para la teleenseñanza, porque muchas de nosotras no sabemos explicar contenidos, porque muchas de nosotras no tenemos un clon que atienda a nuestros hijos e hijas mientras teletrabajamos y cuidamos, porque muchas de nosotras no tenemos más que un ordenador que repartir entre toda la familia, porque la brecha social dejó al alumnado de clases más desfavorecidas a su suerte durante el confinamiente pese al esfuerzo docente, porque el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo necesita presencialidad sí o sí, porque la labor docente en las aulas y la riqueza del grupo no se puede suplir con nada.

Pero aunque todo eso es verdad, la vida y la salud están por delante. Con eso no se juega y ante este virus hay pocas cosas más ciertas que esta: se contagia con mucha facilidad y hay gente que muere. Y eso no lo podemos permitir.

Por eso volvemos a decir #SinSeguridadNoVolvemos. No debemos hacerlo. Como padres y madres no nos pueden obligar a exponer la salud y la vida de nuestros hijos e hijas. Es nuestra obligación escolarizar a nuestra prole, sí, pero también protegerlos y velar por su seguridad. Y si la escuela no es segura, no los vamos a incorporar a un riesgo seguro que, por ende, se extiende a nuestro entorno, a nuestra familia, incluidos abuelos y abuelas, las más vulnerables.

Insisitimos, queremos volver. Busquen y habiliten espacios públicos (se hizo para hospitalizar a mucha gente). Contraten docentes (se ha contratado vigilancia en las playas para recuperar el sector turístico). Inviertan dinero público en la Educación Pública, lo necesita en situación normal y ahora en la extraordinaria más que nunca. Dejen de mentir en vídeos y en prensa. No nos van a convencer, porque la realidad (no la de su propaganda) la conocemos.

Amamos la Educación Pública, la de todos/as, y ninguna basura de plataforma servil bajo pseudónimo y no representativa nos va a alejar de ella. La seguiremos defendiendo contra un consejero inepto que ya debería haber dimitido por no saber acometer este reto sin echar el balón fuera. Contra viento y marea, porque es nuestro derecho y es un servicio público esencial.

Si no vemos un entorno escolar seguro nuestros hijos no comenzarán el curso 2020-21 en septiembre. Vaciaremos las aulas. No es un farol. Hagan su trabajo porque queremos volver.

sábado, 13 de junio de 2020

¿VOLVER A LA ”NORMALIDAD”? DE NINGUNA MANERA.



Si por normalidad se entiende volver a las aulas tal como las abandonamos el 13 de marzo y en las mismas condiciones, no queremos volver a la normalidad.

Desde que se desató la pandemia hemos asistido a meses de noticias, informaciones y opiniones. Algunas ciertas, otras tendenciosas, otras simplemente falsas, pero si algo ha flotado en el ambiente y el inconsciente colectivo es que después de esto habría una “nueva normalidad” porque esto nos había enseñado muchas cosas.

El confinamiento y el parón en seco de la vida “normal” nos habían puesto ante la situación de valorar muchas cosas cotidianas que parecía no valoráramos tanto cuando las teníamos al alcance de la mano. Se supone que como personas y como sociedad hemos aprendido qué servicios son esenciales y qué carencias presentan. De ahí por ejemplo ese gesto de aplaudir en los balcones, pintar corazones, arcos iris, echar de menos la escuela y al profesorado...

Ahora llega el momento de planificar el curso 2020-21 y ya parece que no interesa hablar de la “nueva normalidad” y la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía se desgañita diciendo que en septiembre se va a volver a las aulas con “normalidad”. ¿Acaso no han visto la de brechas y agujeros de la “normalidad” de la Educación Pública andaluza?

El borrador de las instrucciones que la consejería de Imbroda ha preparado para el curso 2020-21 es una auténtica vergüenza. Lo grave no es lo que dice, que se resume en obviedades sobre la práctica docente y de coordinación pedagógica que nuestros profesionales saben hacer sin que se lo digan y mucho echar el balón al tejado de la autonomía de los centros y sus equipos directivos, sino lo que no dice, porque con esos aspectos silenciados la Junta de Andalucía revela:
  •           Que no piensa invertir más en Educación Pública.
  •      Que no piensa bajar la ratio para incrementar la calidad en la atención educativa necesaria, ahora más necesaria que nunca, y para tener garantía de distancia social (única medida preventiva con consenso científico y sanitario).
  •        Que no piensa incrementar la plantilla docente.

La “normalidad” ya era deficitaria, ya tenía carencias acumuladas de años de recortes, y ahora es el momento de empezar a recuperar la educación pública que la sociedad andaluza merece. Sería una irresponsabilidad por parte de la consejería seguir como si nada, no sólo por el riesgo sanitario sino también porque sería hacer una dejación de las obligaciones que como poder público tiene de garantizar una educación pública de calidad. Sus políticas son continuistas con las que había y eso no es sino seguir deteriorando la Pública.

Venimos de años de recortes, de políticas de cierre de centros públicos, subida de ratio, despido de profesorado, pérdida de líneas públicas, bajas que no se cubren, interinidades eternas que comprometen proyectos educativos, privatización de servicios, infraestructuras abandonadas y con nulo mantenimiento que las ha deteriorado hasta casi la ruina… ¿Y nos dicen que tenemos que asumir que esa es la “normalidad”? ¿A esa normalidad tenemos que volver? ¿Y encima arriesgando la salud de nuestros hijos e hijas, de sus docentes y de nuestros abuelos y abuelas que los cuidan? ¿De nuestras familias y toda la sociedad, en definitiva?

#AsíNoVolvemos. Ya se lo dejamos claro. Invierta en Educación Pública. Recupere los niveles que tuvo. Valore de verdad a la comunidad educativa, respétela, señor Imbroda. No nos haga la pelota de boquilla para luego demostrar con sus políticas e instrucciones que le importamos menos que nada.

Y deje de beneficiar a la educación concertada. Esa será la que le interese por ideología y con la que empatice como empresario del sector que era usted (Instituto MEDAC) hasta que cogió el cargo público, pero esa no es la de todos y todas. Es la de quienes la eligen porque la pueden pagar, pero no es la nuestra. Aplique políticas desde la equidad y destine recursos a la Educación 100% Pública que es la que debe ser rescatada de la pandemia y de las políticas de deterioro, desprestigio y desmantelamiento que llevan años aplicándose.

Dice el señor Imbroda que los niños y niñas de la concertada también son nuestros niños y niñas. ¡Qué argumento más perverso! ¿Pretende convertir la financiación de la Educación en una cuestión emocional y de competición entre un alumnado y otro? No se puede caer más bajo en la manipulación política y social.

Lo cierto es que las familias que quieren una educación privada y diferenciada están en su derecho de elegirla y la Constitución lo reconoce, pero la Administración no está por el contrario en la obligación de financiarla. Quien quiera una escuela privada que se la pague. Pero el derecho a una educación pública de calidad -ese sí es de todos los niños y niñas-, no puede verse comprometido por un reparto de fondos (que es en realidad detraer fondos de la Pública) argumentado de manera tan falaz. Esto se traduce en que el alumnado de la concertada está siendo privilegiado sobre el resto porque a su disposición se ponen más y mejores recursos e instalaciones.

En este país la concertada tiene el ancho del embudo, todos los derechos y nuestro dinero (el público) y solo parte de las obligaciones. Y para muestra estas instrucciones de cara al curso 2020-21, que la concertada podrá adaptar “según su organización” mientras que para la Pública son de obligado cumplimiento.

Desde Escuelas de Calor lo tenemos claro. Volver a las aulas sí, pero con un Plan de Emergencia Educativa que garantice:
  •      Seguridad sanitaria: distancia social, higiene y limpieza para evitar repuntes de la COVID-19.
  •      Menos ratio: atención educativa individualizada y de calidad que permita recuperar aprendizajes esenciales y realizar las adaptaciones curriculares necesarias.
  •         Más docentes: los que ya faltaban y los necesarios para la situación extraordinaria que se ha generado.
  •        Atención de calidad a las NEAE, sean por diversidad social, cultural y/o funcional, con orientadores/as, docentes y personal de apoyo suficientes y en condiciones laborales dignas.
  •           Más inversión que haga todo lo anterior posible, blindada con el 7% de PIB.

Al mismo tiempo que se garantiza la calidad educativa y la seguridad sanitaria de la educación presencial, deben tener preparadas las herramientas y recursos tecnológicos necesarios si llegase un nuevo escenario de confinamiento en otoño. Que no vuelvan a darse situaciones de falta de equidad en la atención educativa a distancia.

Señor consejero Imbroda y equipo técnico de la Consejería, pónganse a trabajar. Tienen hasta septiembre. No vamos a arriesgar la salud de nuestros hijos e hijas. Somos padres y madres responsables. Lo entiende, ¿verdad?  

miércoles, 3 de junio de 2020

ES DE BIEN NACIDAS SER AGRADECIDAS




Llegó el día de aprobación de la Ley de Bioclimatización de centros educativos públicos. 3 de junio de 2020. Un día histórico para una plataforma de familias de la Educación Pública andaluza.

Han sido 3 años, 3 largos años de lucha. En 3 años pasan muchas cosas, se conoce a mucha gente, se tienen muchos sentimientos, se aprende mucho. Como siempre que se llega al final de una etapa, toca hacer balance. Cada una podrá hacer el suyo a nivel individual, pero como colectivo el balance es positivo sin lugar a dudas, a pesar de los sinsabores que también ha habido.

Llegadas a este punto toca también mostrar agradecimiento porque esto no lo hemos hecho solas. Estos agradecimientos no van por orden de preminencia ni importancia; cada persona a nivel individual y cada organización sabe qué papel ha jugado en esta “película”, unas han sido protagonistas, otros secundarios y otras solo teloneras. Unos han sido héroes y otras villanas. Algunas hicieron una actuación estelar, pero luego se quedaron entre bambalinas. No importa. El resultado es este: la ley de bioclimatización estará en BOJA en apenas unos días y toda la comunidad educativa andaluza tendrá derecho, desde ese día y para siempre mientras la ley no se derogue, a centros educativos sanos, confortables y bioclimatizados.

Queremos dar las gracias a Podemos Andalucía (en la anterior legislatura) y Adelante Andalucía (en la actual) por saber escuchar el clamor de las familias y AMPA de Escuela de Calor y proponernos convertir nuestra lucha en una ley que consagrará el derecho a aulas y no saunas ni neveras. Gracias por hacer de esto un proceso participativo de verdad, consultándonos cada coma y cada cambio que la oposición quería hacer en nuestra ley. Gracias por compartir dudas y certezas. Gracias por ser siempre conscientes de que esta ley era de las AMPA y familias de la Pública. Gracias por representar a EDC en las comisiones parlamentarias que han tramitado la ley.

Gracias a la diputada Libertad Benítez por hacerlo la primera vez que se tramitó. Gracias al diputado José Ignacio García por defenderla la segunda vez.

Gracias a Mario Ortega, el primer redactor de la ley. Gracias por saber entender que no pedíamos aire acondicionado y que esta era una oportunidad para centros más sostenibles, eficientes y ecológicos. Gracias por la generosidad de dejarnos moldear el texto que nos propusiste.

Gracias a Francis Fernández y a Ismael Sánchez Cañavate, los asesores jurídicos de los grupos parlamentarios proponentes por tener tanta paciencia con las jartibles de Escuela de Calor.

Gracias a Zoe Arcanio, por comunicar tantas veces al registro de entrada los nombres de las representantes de nuestra plataforma que iban a acceder al Parlamento. Han sido  muchas reuniones para conocer de primera mano cómo avanzaba la tramitación de la ley y bastantes plenos como público. 

Gracias a los/las ujieres, vigilantes y demás personal del Parlamento andaluz por esa complicidad en las miradas, por vuestro apoyo, por “sacarnos” del pleno con amabilidad. Gracias por guiarnos por los pasillos de un espacio donde es tan fácil perderse.

Gracias al PSOE de Andalucía por anteponer intereses electorales y partidistas a la aprobación de la ley de bioclimatización. Gracias a Susana Díaz, porque de no haber adelantado las elecciones, esta ley llevaría en BOJA desde finales de 2018. Gracias porque el golpe nos hizo más fuertes y luchar de nuevo superando la frustración de perder casi un año de trabajo parlamentario.

Gracias al señor Funes, de Ciudadanos, por enseñarnos con detalle el proceso de tramitar una ley. Fue nuestro primer maestro presidiendo la comisión parlamentaria. Nos enseñó que algunos plazos se pueden alargar y que no tramitar por la vía urgente alargaría el proceso apenas 15 días. Los que hicieron falta al final, cuando Susana Díaz adelantó las elecciones.

Gracias al PP por ser honesto siempre con nosotras. Nunca fingieron qué ley querían. Una que pudiese dar negocio a las empresas, que incluyese a la educación concertada, que generara recomendaciones pero no obligaciones para la Administración. Gracias por decirnos a pie de salón de plenos, cuando se admitió a trámite por segunda vez, “que ahora mandaban ellos y querían ‘su’ ley”. Gracias porque eso nos preparó para el segundo asalto.

Gracias a la prensa y agencias, a tantos y tantas periodistas que se han hecho eco de nuestras notas de prensa (más de 70 en 3 años). Gracias por venir a la rueda de prensa de la primera manifestación, nunca nos habíamos visto en nada semejante. Gracias por cubrir concentraciones, manifestaciones y hasta estrenos ficticios de cine como “Septiembre en llamas”. Gracias a Natalio Blanco, al que consideramos nuestro periodista de cabecera.

Gracias a Onda Local Andalucía por cedernos un espacio semanal de radio en sus ondas. Gracias a Inma por arrancar la primera etapa y a Miguel por continuar y sacar adelante esos programas.

Gracias a la plataforma de AMPA y familias Niñ@s del Sur, de Córdoba, por seguir nuestra estela en la ciudad califal y compartir aquella asamblea en un día tan bonito de abril. Gracias por seguir siendo cómplices.

Gracias a Marea Verde Sevilla y Andalucía por apoyar con su empuje y sus (nuestras) camisetas verdes nuestra lucha. Gracias por ser ese espacio de encuentro donde nos encontramos todas las que amamos la Pública.

Gracias a XPrimaria por entregar con nosotras aquel balón al consejero Imbroda. Fue un orgullo compartir cancha en 7tv y por todo el apoyo desde que os unísteis a la lucha.

Gracias a Greenpeace por ver en nuestra ley una herramienta de luchar contra el cambio climático y mejorar la eficiencia de energética de los centros educativos. Gracias por invitarnos a hablar de ello en un encuentro en el Rainbow Warrior. Una experiencia inolvidable.

Gracias a todas las ONG, entidades y personas particulares que firmaron nuestro formulario de recogida de firmas en apoyo a la ley en diciembre de 2019. Todo fue sumando.

Gracias a CGT y USTEA, por haber denunciado antes el incumplimiento de la salud laboral. Gracias por estar a nuestro lado cuando hemos defendido además el derecho de nuestros hijos e hijas a aulas sanas y patios con sombra. Gracias a CGT por el ataúd cuando enterramos la ley en aquella concentración en plaza nueva por el adelanto electoral.

Gracias a la FAMPA de Sevilla presidida por María Alonso. Sin su reacción de freno y sabotaje cuando aquel grupo whatsapp empezó a bullir en la primavera de 2017, EDC no habría nacido ni las familias nos habríamos empoderado. Gracias por enseñarnos que hay alternativas al modelo federativo.

Gracias a Confedampa y CODAPA por ponerse enfrente, que no al frente, desde el primer minuto en aquel 2017. Gracias porque eso nos animó a saber que íbamos por el camino correcto y que éramos fuertes. Gracias a Confedampa por aquella moción que hizo con Ciudadanos de espaldas al movimiento de familias y que no sirvió para nada. Gracias a ambas por abusar de la “representatividad”.

Gracias a Adelaida de la Calle, consejera de Educación con Susana Díaz, por ayudar con sus declaraciones a saber que el aire acondicionado no era la única ni la mejor solución.

Gracias a Sonia Gaya, consejera que sustituyó a de la Calle, porque sus continuos anuncios de Planes de choque y climatización, su baile de cifras y titulares para desmovilizarnos, nos hicieron saber que no pensaban tratar esto con el rigor que merecía y que teníamos que seguir adelante. Sin su venta de humo constante, la manifestación del 30-S de 2018 no habría sido tan exitosa.

Gracias a tanta gente que nos ha mostrado apoyo en redes sociales, que han convertido en virales nuestras publicaciones, que ha sentido simpatía por Escuela de Calor.

Gracias a Radio Futura por hacer esa canción que nos inspiró y nos dio nombre. Gracias por la generosidad de dejarnos usarlo.

Gracias a vosotras, familias, madres, padres, abuelos, titas y niños/as de Escuela de Calor por vestir con orgullo nuestras camisetas, por pasear al solete por las calles y echar creatividad en las pancartas cuando hizo falta. Gracias a las compañeras que pusisteis tiempo y vida en esto. Gracias al mejor diseñador de carteles que podíamos tener, por tu amor al cine que tanta originalidad nos ha permitido disfrutar en las campañas. Gracias por tantas horas a pie de twitter, whatsapp y Facebook. Gracias a todas por vuestro compromiso.

Gracias también a las que no hemos citado pero hicieron esto posible.

Gracias por demostrar que la lucha sirve. ¡Seguimos!