sábado, 13 de junio de 2020

¿VOLVER A LA ”NORMALIDAD”? DE NINGUNA MANERA.



Si por normalidad se entiende volver a las aulas tal como las abandonamos el 13 de marzo y en las mismas condiciones, no queremos volver a la normalidad.

Desde que se desató la pandemia hemos asistido a meses de noticias, informaciones y opiniones. Algunas ciertas, otras tendenciosas, otras simplemente falsas, pero si algo ha flotado en el ambiente y el inconsciente colectivo es que después de esto habría una “nueva normalidad” porque esto nos había enseñado muchas cosas.

El confinamiento y el parón en seco de la vida “normal” nos habían puesto ante la situación de valorar muchas cosas cotidianas que parecía no valoráramos tanto cuando las teníamos al alcance de la mano. Se supone que como personas y como sociedad hemos aprendido qué servicios son esenciales y qué carencias presentan. De ahí por ejemplo ese gesto de aplaudir en los balcones, pintar corazones, arcos iris, echar de menos la escuela y al profesorado...

Ahora llega el momento de planificar el curso 2020-21 y ya parece que no interesa hablar de la “nueva normalidad” y la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía se desgañita diciendo que en septiembre se va a volver a las aulas con “normalidad”. ¿Acaso no han visto la de brechas y agujeros de la “normalidad” de la Educación Pública andaluza?

El borrador de las instrucciones que la consejería de Imbroda ha preparado para el curso 2020-21 es una auténtica vergüenza. Lo grave no es lo que dice, que se resume en obviedades sobre la práctica docente y de coordinación pedagógica que nuestros profesionales saben hacer sin que se lo digan y mucho echar el balón al tejado de la autonomía de los centros y sus equipos directivos, sino lo que no dice, porque con esos aspectos silenciados la Junta de Andalucía revela:
  •           Que no piensa invertir más en Educación Pública.
  •      Que no piensa bajar la ratio para incrementar la calidad en la atención educativa necesaria, ahora más necesaria que nunca, y para tener garantía de distancia social (única medida preventiva con consenso científico y sanitario).
  •        Que no piensa incrementar la plantilla docente.

La “normalidad” ya era deficitaria, ya tenía carencias acumuladas de años de recortes, y ahora es el momento de empezar a recuperar la educación pública que la sociedad andaluza merece. Sería una irresponsabilidad por parte de la consejería seguir como si nada, no sólo por el riesgo sanitario sino también porque sería hacer una dejación de las obligaciones que como poder público tiene de garantizar una educación pública de calidad. Sus políticas son continuistas con las que había y eso no es sino seguir deteriorando la Pública.

Venimos de años de recortes, de políticas de cierre de centros públicos, subida de ratio, despido de profesorado, pérdida de líneas públicas, bajas que no se cubren, interinidades eternas que comprometen proyectos educativos, privatización de servicios, infraestructuras abandonadas y con nulo mantenimiento que las ha deteriorado hasta casi la ruina… ¿Y nos dicen que tenemos que asumir que esa es la “normalidad”? ¿A esa normalidad tenemos que volver? ¿Y encima arriesgando la salud de nuestros hijos e hijas, de sus docentes y de nuestros abuelos y abuelas que los cuidan? ¿De nuestras familias y toda la sociedad, en definitiva?

#AsíNoVolvemos. Ya se lo dejamos claro. Invierta en Educación Pública. Recupere los niveles que tuvo. Valore de verdad a la comunidad educativa, respétela, señor Imbroda. No nos haga la pelota de boquilla para luego demostrar con sus políticas e instrucciones que le importamos menos que nada.

Y deje de beneficiar a la educación concertada. Esa será la que le interese por ideología y con la que empatice como empresario del sector que era usted (Instituto MEDAC) hasta que cogió el cargo público, pero esa no es la de todos y todas. Es la de quienes la eligen porque la pueden pagar, pero no es la nuestra. Aplique políticas desde la equidad y destine recursos a la Educación 100% Pública que es la que debe ser rescatada de la pandemia y de las políticas de deterioro, desprestigio y desmantelamiento que llevan años aplicándose.

Dice el señor Imbroda que los niños y niñas de la concertada también son nuestros niños y niñas. ¡Qué argumento más perverso! ¿Pretende convertir la financiación de la Educación en una cuestión emocional y de competición entre un alumnado y otro? No se puede caer más bajo en la manipulación política y social.

Lo cierto es que las familias que quieren una educación privada y diferenciada están en su derecho de elegirla y la Constitución lo reconoce, pero la Administración no está por el contrario en la obligación de financiarla. Quien quiera una escuela privada que se la pague. Pero el derecho a una educación pública de calidad -ese sí es de todos los niños y niñas-, no puede verse comprometido por un reparto de fondos (que es en realidad detraer fondos de la Pública) argumentado de manera tan falaz. Esto se traduce en que el alumnado de la concertada está siendo privilegiado sobre el resto porque a su disposición se ponen más y mejores recursos e instalaciones.

En este país la concertada tiene el ancho del embudo, todos los derechos y nuestro dinero (el público) y solo parte de las obligaciones. Y para muestra estas instrucciones de cara al curso 2020-21, que la concertada podrá adaptar “según su organización” mientras que para la Pública son de obligado cumplimiento.

Desde Escuelas de Calor lo tenemos claro. Volver a las aulas sí, pero con un Plan de Emergencia Educativa que garantice:
  •      Seguridad sanitaria: distancia social, higiene y limpieza para evitar repuntes de la COVID-19.
  •      Menos ratio: atención educativa individualizada y de calidad que permita recuperar aprendizajes esenciales y realizar las adaptaciones curriculares necesarias.
  •         Más docentes: los que ya faltaban y los necesarios para la situación extraordinaria que se ha generado.
  •        Atención de calidad a las NEAE, sean por diversidad social, cultural y/o funcional, con orientadores/as, docentes y personal de apoyo suficientes y en condiciones laborales dignas.
  •           Más inversión que haga todo lo anterior posible, blindada con el 7% de PIB.

Al mismo tiempo que se garantiza la calidad educativa y la seguridad sanitaria de la educación presencial, deben tener preparadas las herramientas y recursos tecnológicos necesarios si llegase un nuevo escenario de confinamiento en otoño. Que no vuelvan a darse situaciones de falta de equidad en la atención educativa a distancia.

Señor consejero Imbroda y equipo técnico de la Consejería, pónganse a trabajar. Tienen hasta septiembre. No vamos a arriesgar la salud de nuestros hijos e hijas. Somos padres y madres responsables. Lo entiende, ¿verdad?  

miércoles, 3 de junio de 2020

ES DE BIEN NACIDAS SER AGRADECIDAS




Llegó el día de aprobación de la Ley de Bioclimatización de centros educativos públicos. 3 de junio de 2020. Un día histórico para una plataforma de familias de la Educación Pública andaluza.

Han sido 3 años, 3 largos años de lucha. En 3 años pasan muchas cosas, se conoce a mucha gente, se tienen muchos sentimientos, se aprende mucho. Como siempre que se llega al final de una etapa, toca hacer balance. Cada una podrá hacer el suyo a nivel individual, pero como colectivo el balance es positivo sin lugar a dudas, a pesar de los sinsabores que también ha habido.

Llegadas a este punto toca también mostrar agradecimiento porque esto no lo hemos hecho solas. Estos agradecimientos no van por orden de preminencia ni importancia; cada persona a nivel individual y cada organización sabe qué papel ha jugado en esta “película”, unas han sido protagonistas, otros secundarios y otras solo teloneras. Unos han sido héroes y otras villanas. Algunas hicieron una actuación estelar, pero luego se quedaron entre bambalinas. No importa. El resultado es este: la ley de bioclimatización estará en BOJA en apenas unos días y toda la comunidad educativa andaluza tendrá derecho, desde ese día y para siempre mientras la ley no se derogue, a centros educativos sanos, confortables y bioclimatizados.

Queremos dar las gracias a Podemos Andalucía (en la anterior legislatura) y Adelante Andalucía (en la actual) por saber escuchar el clamor de las familias y AMPA de Escuela de Calor y proponernos convertir nuestra lucha en una ley que consagrará el derecho a aulas y no saunas ni neveras. Gracias por hacer de esto un proceso participativo de verdad, consultándonos cada coma y cada cambio que la oposición quería hacer en nuestra ley. Gracias por compartir dudas y certezas. Gracias por ser siempre conscientes de que esta ley era de las AMPA y familias de la Pública. Gracias por representar a EDC en las comisiones parlamentarias que han tramitado la ley.

Gracias a la diputada Libertad Benítez por hacerlo la primera vez que se tramitó. Gracias al diputado José Ignacio García por defenderla la segunda vez.

Gracias a Mario Ortega, el primer redactor de la ley. Gracias por saber entender que no pedíamos aire acondicionado y que esta era una oportunidad para centros más sostenibles, eficientes y ecológicos. Gracias por la generosidad de dejarnos moldear el texto que nos propusiste.

Gracias a Francis Fernández y a Ismael Sánchez Cañavate, los asesores jurídicos de los grupos parlamentarios proponentes por tener tanta paciencia con las jartibles de Escuela de Calor.

Gracias a Zoe Arcanio, por comunicar tantas veces al registro de entrada los nombres de las representantes de nuestra plataforma que iban a acceder al Parlamento. Han sido  muchas reuniones para conocer de primera mano cómo avanzaba la tramitación de la ley y bastantes plenos como público. 

Gracias a los/las ujieres, vigilantes y demás personal del Parlamento andaluz por esa complicidad en las miradas, por vuestro apoyo, por “sacarnos” del pleno con amabilidad. Gracias por guiarnos por los pasillos de un espacio donde es tan fácil perderse.

Gracias al PSOE de Andalucía por anteponer intereses electorales y partidistas a la aprobación de la ley de bioclimatización. Gracias a Susana Díaz, porque de no haber adelantado las elecciones, esta ley llevaría en BOJA desde finales de 2018. Gracias porque el golpe nos hizo más fuertes y luchar de nuevo superando la frustración de perder casi un año de trabajo parlamentario.

Gracias al señor Funes, de Ciudadanos, por enseñarnos con detalle el proceso de tramitar una ley. Fue nuestro primer maestro presidiendo la comisión parlamentaria. Nos enseñó que algunos plazos se pueden alargar y que no tramitar por la vía urgente alargaría el proceso apenas 15 días. Los que hicieron falta al final, cuando Susana Díaz adelantó las elecciones.

Gracias al PP por ser honesto siempre con nosotras. Nunca fingieron qué ley querían. Una que pudiese dar negocio a las empresas, que incluyese a la educación concertada, que generara recomendaciones pero no obligaciones para la Administración. Gracias por decirnos a pie de salón de plenos, cuando se admitió a trámite por segunda vez, “que ahora mandaban ellos y querían ‘su’ ley”. Gracias porque eso nos preparó para el segundo asalto.

Gracias a la prensa y agencias, a tantos y tantas periodistas que se han hecho eco de nuestras notas de prensa (más de 70 en 3 años). Gracias por venir a la rueda de prensa de la primera manifestación, nunca nos habíamos visto en nada semejante. Gracias por cubrir concentraciones, manifestaciones y hasta estrenos ficticios de cine como “Septiembre en llamas”. Gracias a Natalio Blanco, al que consideramos nuestro periodista de cabecera.

Gracias a Onda Local Andalucía por cedernos un espacio semanal de radio en sus ondas. Gracias a Inma por arrancar la primera etapa y a Miguel por continuar y sacar adelante esos programas.

Gracias a la plataforma de AMPA y familias Niñ@s del Sur, de Córdoba, por seguir nuestra estela en la ciudad califal y compartir aquella asamblea en un día tan bonito de abril. Gracias por seguir siendo cómplices.

Gracias a Marea Verde Sevilla y Andalucía por apoyar con su empuje y sus (nuestras) camisetas verdes nuestra lucha. Gracias por ser ese espacio de encuentro donde nos encontramos todas las que amamos la Pública.

Gracias a XPrimaria por entregar con nosotras aquel balón al consejero Imbroda. Fue un orgullo compartir cancha en 7tv y por todo el apoyo desde que os unísteis a la lucha.

Gracias a Greenpeace por ver en nuestra ley una herramienta de luchar contra el cambio climático y mejorar la eficiencia de energética de los centros educativos. Gracias por invitarnos a hablar de ello en un encuentro en el Rainbow Warrior. Una experiencia inolvidable.

Gracias a todas las ONG, entidades y personas particulares que firmaron nuestro formulario de recogida de firmas en apoyo a la ley en diciembre de 2019. Todo fue sumando.

Gracias a CGT y USTEA, por haber denunciado antes el incumplimiento de la salud laboral. Gracias por estar a nuestro lado cuando hemos defendido además el derecho de nuestros hijos e hijas a aulas sanas y patios con sombra. Gracias a CGT por el ataúd cuando enterramos la ley en aquella concentración en plaza nueva por el adelanto electoral.

Gracias a la FAMPA de Sevilla presidida por María Alonso. Sin su reacción de freno y sabotaje cuando aquel grupo whatsapp empezó a bullir en la primavera de 2017, EDC no habría nacido ni las familias nos habríamos empoderado. Gracias por enseñarnos que hay alternativas al modelo federativo.

Gracias a Confedampa y CODAPA por ponerse enfrente, que no al frente, desde el primer minuto en aquel 2017. Gracias porque eso nos animó a saber que íbamos por el camino correcto y que éramos fuertes. Gracias a Confedampa por aquella moción que hizo con Ciudadanos de espaldas al movimiento de familias y que no sirvió para nada. Gracias a ambas por abusar de la “representatividad”.

Gracias a Adelaida de la Calle, consejera de Educación con Susana Díaz, por ayudar con sus declaraciones a saber que el aire acondicionado no era la única ni la mejor solución.

Gracias a Sonia Gaya, consejera que sustituyó a de la Calle, porque sus continuos anuncios de Planes de choque y climatización, su baile de cifras y titulares para desmovilizarnos, nos hicieron saber que no pensaban tratar esto con el rigor que merecía y que teníamos que seguir adelante. Sin su venta de humo constante, la manifestación del 30-S de 2018 no habría sido tan exitosa.

Gracias a tanta gente que nos ha mostrado apoyo en redes sociales, que han convertido en virales nuestras publicaciones, que ha sentido simpatía por Escuela de Calor.

Gracias a Radio Futura por hacer esa canción que nos inspiró y nos dio nombre. Gracias por la generosidad de dejarnos usarlo.

Gracias a vosotras, familias, madres, padres, abuelos, titas y niños/as de Escuela de Calor por vestir con orgullo nuestras camisetas, por pasear al solete por las calles y echar creatividad en las pancartas cuando hizo falta. Gracias a las compañeras que pusisteis tiempo y vida en esto. Gracias al mejor diseñador de carteles que podíamos tener, por tu amor al cine que tanta originalidad nos ha permitido disfrutar en las campañas. Gracias por tantas horas a pie de twitter, whatsapp y Facebook. Gracias a todas por vuestro compromiso.

Gracias también a las que no hemos citado pero hicieron esto posible.

Gracias por demostrar que la lucha sirve. ¡Seguimos!


jueves, 28 de mayo de 2020

BAJAR RATIO ES INVIABLE (IMBRODA DIXIT)




Las familias de la plataforma Escuelas de calor consideramos un despropósito y una irresponsabilidad las intenciones del señor Javier Imbroda, consejero de Educación y Deporte de la Junta de Andalucía de volver a las aulas en septiembre sin las garantías sanitarias que darían la bajada de ratio. Está jugando con las salud de toda Andalucía exponiéndonos a que aumenten los contagios.

Cuando hay experiencias en otros países que evidencian que la vuelta a las aulas ha sido vehículo de repuntes en la pandemia, el señor consejero Imbroda pretende que, a 4 meses vista del comienzo de un curso escolar que va a convivir con la COVID-19, sea seguro volver a las aulas con la misma ratio anterior a la pandemia. 

Las autoridades sanitarias no dejan de hacer llamamientos a la prudencia, a seguir manteniendo las medidas de prevención que hasta ahora han demostrado eficacia: distancia social, porque el virus no nos ha abandonado y sigue sin haber vacunas.

Sigue habiendo personas que pueden ser enfermas asintomáticas. ¿Qué pasaría si hubiera escolares asintomáticos en un aula de 25 o 30 niños y niñas? ¿Qué podría pasar si una docente fuera asintomática y ha estado trabajando infectada? ¿Qué pasaría con los abuelos y abuelas que llevan a sus nietas/os al colegio? Las respuestas a estas preguntas son claras. Propiciar situaciones sociales de riesgo es abrir la puerta a un repunte de la enfermedad, a más muertes y a extender en el tiempo la pandemia y sus consecuencias sociales y económicas.

La Consejería muestra una absoluta irresponsabilidad fiando su planificación a que en estos 4 meses haya mejorado la pandemia. No es de recibo. Bajar la ratio es la obligación del señor consejero Imbroda de cara a la vuelta a las aulas el curso 2020-21. Es su responsabilidad buscar urgentemente una solución hoy para que todo esté listo dentro de casi cuatro meses que es cuando dará comienzo el nuevo curso. Decir que bajar la ratio es inviable es reconocer su propia incompetencia y lo que debería hacer entonces es dimitir, poner su cargo a disposición ante una situación que a todas luces le viene grande y no es capaz de gestionar.

El señor consejero ve números y cuentas, ahorro, pero lo que está en juego son vidas y el derecho a la educación de calidad. En la empresa con la que estuvo vinculado hasta poco antes de tomar posesión de su cargo, MEDAC, se anuncia una ratio de 15 alumnos/as como garantía de individualización de la enseñanza. Sin embargo, se niega a la Educación Pública esa ratio que protege la salud de los andaluces/zas y asegura la atención individualizada al alumnado, imprescindible para las adaptaciones curriculares que serán necesarias para retomar los aprendizajes perdidos en el confinamiento y mucho más.

Ya basta, necesitamos una Consejería que planifique, no que improvise ni eche balones fuera. Eso era en la cancha, ahora Imbroda está al frente de algo tan serio como la Consejería de Educación.

Escuela de Calor, como otros colectivos en defensa de la Educación Pública, no va a parar hasta que la Consejería cumpla con su obligación y responsabilidad, hasta que se cumplan todas las reivindicaciones de la comunidad educativa que llevan poniéndose sobre la mesa desde que empezó el confinamiento educativo y se hicieron patente la desigualdad y los déficits del sistema.

El sistema educativo andaluz necesita de una inversión extraordinaria y medidas contundentes que hagan posible enfrentar la situación generada por la COVID-19, que no ha hecho sino agravar la “normalidad” previa. No tiene ningún sentido volver a las aulas sin seguridad sanitaria y sin un plan que solucione las brechas y la desigualdad que se han visto durante esta etapa.

Como el sistema sanitario, que se ha enfrentado a la pandemia debilitado, el sistema educativo andaluz viene de soportar recortes brutales en plantilla docente, en plazas escolares públicas, cierre de centros públicos, privatizaciones con precarias condiciones laborales para personal de apoyo al alumnado más vulnerable (PTIS, ILSE, mediadores comunicativos...), desatención de la diversidad, etc. 

Desde que el gobierno anterior aplicó las políticas de austeridad que deterioraron lo público, no se ha hecho sino abundar en su desmantelamiento en favor de la oferta privada y concertada. El actual gobierno suma y sigue. Ya basta. Ahora más que nunca dinero público para la Pública, bajada de ratio, más docentes y atención a la diversidad de calidad para una inclusión educativa real.

viernes, 8 de mayo de 2020

MÁS DE 15 COLECTIVOS ANDALUCES EN DEFENSA DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA SE UNEN PARA EXIGIR MÍNIMOS EN LA VUELTA A LAS AULAS Y EL FINAL DE CURSO.



Desde que se cerraron las aulas a mediados de marzo y hubo que convertir los domicilios en pseudoaulas, a los padres y/o madres en aprendices docentes (¡ahí es nada! Incluso tirar de algún hermano mayor de auxiliar...) y hacer hueco en los cuidados y rutinas diarias (incluido el teletrabajo y preocupaciones añadidas como desempleo, falta de impresora, enfermedad...) para las tareas académicas, la Consejería de Educación y Deporte (CEyD) de la Junta de Andalucía se ha ido despachando con algunas instrucciones combinadas con titulares de prensa que no han hecho sino aumentar el desconcierto. Últimamente, se han centrado, por motivos obvios y de calendario, en el final de curso y la vuelta a las aulas en septiembre, siempre con el runrún del Plan de Refuerzo Estival de julio sobrevolando nuestras cabezas, y por tanto, había que actuar. Desde el confinamiento, pero actuar.

En nuestro carácter asambleario, activista y convencidas de que unir fuerzas es la mejor manera que tiene la sociedad desde abajo para lograr que los poderes públicos actúen en pro del interés general, a finales de abril hicimos un llamamiento a todos los sectores de la comunidad educativa (sindicatos docentes, Mareas Verdes provinciales, federaciones de AMPA, Sindicato de Estudiantes y Plataformas como Córdoba Incluye, Niñas del Sur...) para mantener un encuentro virtual por zoom e ir tomando posiciones respecto a lo que se nos viene encima de cara a final de curso y comienzo del 2020-2021. 

Sospechamos que los planes de la CEyD pueden ir en un sentido muy distinto al que las que defendemos la Educación Pública y su calidad a capa y espada consideramos a la altura de la situación que tenemos por delante y que habría que empezar a presionar para que se tengan en cuenta nuestras aportaciones. Pero de verdad, no de la manera que lo suele hacer el consejero Imbroda y que le lleva a anunciar sus medidas como "fruto del consenso y oidos todos los sectores de la comunidad educativa". Manida frase y un trampantojo que ni siquiera engaña a la vista.

Fruto de esa reunión ha salido un comunicado para los medios de comunicación (que copiamos aquí abajo) y un próximo encuentro virtual que tendrá lugar el 13 de mayo para consensuar acciones de cara al futuro a corto, medio o largo plazo, siempre respetando las fases de la desescalada.

MÁS DE 15 COLECTIVOS ANDALUCES EN DEFENSA DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA SE UNEN PARA EXIGIR MÍNIMOS EN LA VUELTA A LAS AULAS Y EL FINAL DE CURSO.

Sevilla, 8 de mayo de 2020.- Un total de 31 participantes representantes de más de 15 colectivos del ámbito de la Educación Pública (Mareas verde provinciales, sindicatos -USTEA y CGT-, plataformas como Escuelas de Calor, Córdoba Incluye, Niñas del Sur, XPrimaria, Sindicato de Estudiantes, federaciones de AMPA de Huelva, Málaga y Sevilla, Coordinadora de la Escuela Pública de Cádiz...) se reunieron en la tarde del 6 de mayo para debatir sobre la vuelta a las aulas, sin olvidar el análisis de un final de curso marcado por la teleformación durante el confinamiento por la COVID-19 que ha evidenciado aún más la brecha social existente (más profunda si cabe que la tecnológica).

En la primera de la que anuncian serán una serie de reuniones y movilizaciones conjuntas en las próximas semanas, todos los sectores de la comunidad educativa (familias, docentes y estudiantado), han coincidido esta semana en que en estos momentos más que nunca debe garantizarse el Derecho a la Educación Pública de calidad para todos y todas, con todas las garantías sanitarias.

Para empezar, esto pasa necesariamente por garantizar una educación presencial para todos/as, la obligatoria reorganización del currículo y una bajada de la ratio (número de alumnado por aula), pero como medida histórica que venimos defendiendo desde hace años y no solo una medida extraordinaria por el covid-19. Sin embargo, ninguna de estas medidas puede llevarse a cabo simplemente con titulares de prensa o intervenciones ante los medios de comunicación o en el Parlamento. Sin el aumento de la inversión en la Escuela Pública y una planificación de cómo se va a llevar a cabo siendo conscientes de la realidad de la escuela pública andaluza, las plantillas y las infraestructuras con las que contamos. Bajar la ratio no solo para garantizar la salud, sino para garantizar la atención individualizada y de calidad a la que tienen derecho todos y todas las alumnas. Una bajada de la ratio que supone una fuerte inversión económica tanto de recursos humanos como de infraestructuras: aumento de las plantillas sí o sí y adecuación de los espacios necesarios para que ningún alumno se quede en su casa 

Rechazamos la educación telemática, las casas no son escuelas ni las habitaciones aulas. El alumnado necesita la escuela, sus compañeros y compañeras y a sus docentes para desarrollar de forma adecuada su formación académica y su desarrollo personal. Si para garantizarlo con seguridad sanitaria se requiere una inversión extraordinaria, exigimos que todos los fondos anunciados para el fracasado Plan de Refuerzo Estival del señor Imbroda se destinen a esa inversión extra que necesita la escuela pública durante el próximo curso 2020/2021; y que la inversión pública para educación vaya destinada 100% a la Pública, dejando de financiar la privada a través de los conciertos educativos.

Otro punto de encuentro entre las organizaciones participantes ha sido la común preocupación por la atención a las necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE). Durante el confinamiento, ha sido el alumnado con NEAE el menos atendido en muchos casos, y de cara al próximo curso se abre un incierto panorama para él por la paralización de la evaluación psicopedagógica de los equipos de orientación y los dictámenes de escolarización que estos deben emitir de cara a la escolarización el curso que viene y la dotación de recursos que este alumnado necesita (personal docente y de apoyo). El reciente decreto de libre elección de centro es otro aspecto que perjudicará a la escolarización en estos momentos.

La garantía alimentaria también preocupa a la comunidad educativa andaluza. Los actuales planes SYGA y PRIA serán a todas luces insuficientes por cuanto, dada la situación de precariedad sobrevenida de las familias andaluzas, aumentarán los niños y niñas que necesitarán de comedor escolar. Los criterios de admisión deben modificarse para dar la necesaria respuesta, pues la renta que se tiene en cuenta en ellos no coincide con la actual situación en la que ha aumentado el desempleo, y debe aumentarse también la cantidad de monitores/as para poder bajar la ratio de los comedores, así como la debida adecuación de los espacios. 

Preocupa igualmente la seguridad del personal docente y de administración y servicios de los centros educativos ante la posibilidad de que se tengan que incorporar presencialmente en el mes de junio. Deben garantizarse medidas sanitarias y de higiene que protejan su salud y la de sus familias.


Del mismo modo consideramos que los efectos de la pandemia han puesto de manifiesto la necesidad de garantizar los servicios públicos y en concreto de la escuela pública. La nueva ley educativa que está en trámite parlamentario debe apostar decididamente por la escuela pública, a volver a establecer el carácter subsidiario de la escuela privada concertada como paso previo hacia una única red pública a la que vaya todo el dinero público dedicado a educación como garantía de que la educación sea un derecho para todos/as y no un negocio de unos/as pocos/as

SE BUSCAN CENTROS CLIMATIZADOS PARA SELECTIVIDAD




Las familias de la plataforma Escuelas de Calor (EDC) celebramos que la Consejería de Educación reconozca que las aulas climatizadas son una verdadera necesidad para que se desarrolle en ellas la prueba de Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU). Con ello, la Administración educativa andaluza da respaldo a la lucha que durante 3 años lleva sosteniendo Escuelas de Calor y que ha dado impulso a una Ley de Bioclimatización que espera a ser aprobada por el Parlamento andaluz en cuanto reinicie su actividad tras el parón por la pandemia. 

A EDC nos agrada el reconocimiento por parte de la Consejería de Educación (CEyD) de que la climatización es necesaria y, en consecuencia, haya iniciado la búsqueda a través del servicio de inspección educativa de los centros educativos que cuentan con aire acondicionado en las aulas pues son conscientes de que las temperaturas de los primeros días de julio son nada compatibles con el confort y la salubridad exigidos para un examen de varias horas de duración como es la EBAU (antigua selectividad).

Pero también tenemos sentimientos encontrados porque nos parece un absoluto acto de cinismo por parte de la CEyD, pues de más saben que la red de centros educativos andaluza es deficitaria tanto en el estado de las edificaciones como de sus equipamientos. Hay que tener muy poco respeto por la comunidad educativa para hacer estas declaraciones públicas. Pero tampoco nos sorprende, nos tienen acostumbradas.

Como lleva 3 años denunciando EDC, las aulas andaluzas son saunas en verano y neveras en invierno, según la zona geográfica y climática de la extensa comunidad autónoma andaluza donde nos situemos. Son los únicos edificios públicos sin climatizar y sus condiciones térmicas son incompatibles con la salud y el rendimiento académico. El estrés térmico dura prácticamente todo el curso académico, aunque se recrudece en épocas de calor y frío extremos. En concreto, en las aulas de Sevilla, provincia donde iniciamos nuestra lucha, las temperaturas suben a finales de abril y sobrepasan los 30 grados casi a diario.
Al servicio de Inspección le va a costar encontrar aulas para la EBAU. Debe saberse además que las que encuentre han sido climatizadas por las AMPA y las familias, hartas de reclamar durante años ante la Junta de Andalucía que se pusiera solución a tan grave problema. Es un copago vergonzoso, asimilable a que las pacientes tuviéramos que comprar ecógrafos o lámparas de quirófanos para los hospitales. Pero han preferido mirar para otro lado mientras se modificaban instalaciones eléctricas para instalar aparatos de aire acondicionado o ventiladores.
EDC espera que este reconocimiento de la necesidad de contar con aulas climatizadas, se vea reflejado en la aprobación inmediata de la Ley de Bioclimatización de centros educativos que Adelante Andalucía ha llevado al Parlamento andaluz por segunda vez y que, una vez entre en vigor, la Junta de Andalucía empiece a aplicarla con celeridad. No sería coherente que no lo hiciera y sería una falta de respeto y un insulto a la comunidad educativa. EDC espera que nada más se reinicie la actividad parlamentaria andaluza tras la pandemia, la Ley de Bioclimatización suba a Pleno para su aprobación.
Dicha ley contempla medidas de bioclimatización, superando la instalación de aparatos de aire acondicionado, e incide en la adaptación de las insfraestructuras educativas para que sean confortables y sanas, a la vez que sostenibles y de ayuda ante la emergencia climática. Recientemente, un estudio de la Universidad de Sevilla ha puesto el acento también en la necesidad de mejorar la ventilación de las aulas por los altos índices de dióxido de carbono encontrados en ellas en el muestreo realizado y que la OMS califica de peligrosos para la salud. Todo indica que esta ley es más que necesaria y que urge poner en marcha las medidas que plantea.


lunes, 4 de mayo de 2020

LEY DE BIOCLIMATIZACIÓN Y PLAN NACIONAL DE ADAPTACIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO




Hoy hemos enviado a la excelentísima señora Vicepresidenta Cuarta del Gobierno de España y Ministra para la Transición Energética y el Cambio Demográfico una propuesta para que tenga en cuenta en su gestión a nivel nacional nuestra Ley de Bioclimatización de los centros educativos públicos andaluces.

Dicho Ministerio ha abierto un plazo para hacer aportaciones a su Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático, en el que hay varias líneas de acción relacionadas con nuestra ley. Así que nos hemos animado a ponerla en conocimiento de lo que tenemos avanzado aquí sobre edificaciones educativas y cambio climático. ESte es el texto de nuestra misiva:


MINISTERIO PARA LA TRANSICIÓN ECOLÓGICA Y EL CAMBIO DEMOGRÁFICO
Teresa Ribera Rodríguez.
Vicepresidencia Cuarta del Gobierno de España.


Sevilla, 4 de mayo de 2020

Excelentísima señora:

Escuelas de Calor es una plataforma de familias de la Educación Pública sevillana surgida en 2017 para poner de manifiesto que los centros educativos andaluces no estaban siendo atendidos en sus necesidades de adecuación térmica, lo que redundaba en la confortabilidad y salud de los usuarios/as de esas edificaciones (téngase en cuenta que la red escolar andaluza se compone de unos 4500 centros educativos y por tanto es mucho el alumnado, docentes y personal de administración al que afecta la situación). A raíz de ello, se impulsó una propuesta legislativa que diese respuesta a esta problemática gracias a la sensibilidad de uno de los grupos políticos de su Parlamento (Podemos Andalucía).

Escuelas de Calor participó desde el primer momento en la redacción de ese texto legislativo junto a otros colectivos y agentes sociales, lo que ha dado a luz a una “Ley para la adecuación térmica de los centros educativos públicos andaluces mediante técnicas bioclimáticas y energías renovables”, pionera en considerar las escuelas como espacios de lucha contra el cambio climático y edificaciones que deben para ello bioclimatizarse y convertirse en pequeños pulmones verdes repartidos por las ciudades andaluzas, a la vez que se les dota de elementos de eficiencia energética y uso de energías renovables para su funcionamiento, amén de aspirar a mejorar en su confortabilidad.

La configuración política del Parlamento Andaluz ha intentado en todo momento limitar el alcance de esta ley -imparable, por otra parte, por la presión social generada en 3 años de lucha de nuestra plataforma- que aún no ha sido aprobada por vicisitudes varias aunque confiamos que lo será en breve, pero el trabajo está hecho y esta ley surgida desde un movimiento social entendemos que puede dar respuesta a la situación de emergencia climática en que nos encontramos y que ya no ofrece ningún género de dudas, ni para la comunidad científica, ni para la mayoría social mínimamente informada y sensible.

Puesta esta ley de Bioclimatización de centros educativos en el contexto del Borrador del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC), no podemos sino entender que sus principios y objetivos casan con los de ese Plan Nacional, ya que este recoge las múltiples medidas que habrá que tomar en todos los ámbitos para que esa adaptación sea posible en nuestro país.

A nivel edificatorio (relacionado con los objetivos recogidos en el punto 7.8. del PNACC), los centros educativos no deben ser olvidados y para ello pueden ser útiles las medidas que recoge nuestra ley, pero es que también esa utilidad es manifiesta por cuanto la labor educativa que ellos se realiza debe ser puesta también al servicio de la capacitación y sensibilización para que como sociedad nos adaptemos al cambio climático, lo afrontemos y contribuyamos a frenarlo (Objetivos 7.17. del PNACC). A ello podemos sumar rehabilitación de edificios, energías renovables, cambios en la movilidad con caminos seguros hacia los centros escolares, carriles bici, eficiencia energética, patios verdes que sean pequeños pulmones urbanos, actitudes ciudadanas ecológicas y medioambientalmente responsables nacidas en la comunidad educativa, respeto a la biodiversidad de los espacios verdes, etc.

Por todo ello, instamos a las personas responsables del PNACC que tengan en cuenta la Proposición de Ley de adecuación térmica de los centros educativos públicos mediante técnicas bioclimáticas y energías renovables que adjuntamos en su versión más reciente (nótese que ya ha pasado por el proceso de enmiendas de todos los grupos parlamentarios de la Cámara andaluza). Nuestra plataforma queda a su entera disposición para la información que se requiera de nuestra experiencia, con la que puede contactar mediante el correo electrónico ampassevilla@gmail.com.

Sin otro particular, le saluda atentamente,

Escuelas de Calor

martes, 28 de abril de 2020

¿APARCAMIENTO? NO, GRACIAS.




Nos parece tremendo lo que acaba de pasar. Acabamos de comprobar que la escuela es, también para un gobierno que se autodefine como progresista, un elemento en el engranaje del sistema productivo y económico de este país. Es una barbaridad, además de muy decepcionante.

¿Qué podemos esperar de la enésima reforma de la ley educativa en este país cuando se parte de que la escuela tiene que servir para conciliar, para que padres y madres deleguen los cuidados de la prole en ella mientras trabajan? ¿En serio que la función social de la educación que más importa es la de tener a la infancia recogida para que las personas adultas puedan trabajar? ¿Importa esto más que su seguridad y estado emocional?

Estas declaraciones del presidente del gobierno son el marco que necesitaba el señor Imbroda, consejero de educación de la Junta de Andalucía, para dar el pistoletazo de salida a la apertura de los centros educativos e ir preparando su fracasado Plan de Refuerzo Estival, voluntario y que será atendido con personal low cost. Todo muy neoliberal, ¡cómo no!

Para poner la guinda de los despropósitos encadenados no podían faltar las representantes de las familias, nada menos que la CEAPA -también tenida por progresista- y la CONCAPA, mostrándose muy preocupadas por que los padres y madres no vayan a poder conciliar si los centros educativos no están disponibles para aparcar allí a la prole y volver al trabajo.

Pues va a ser que no, va a ser que a muchas familias nos preocupa mucho más la seguridad de nuestros hijos e hijas en los centros educativos (donde las medidas de higiene y distanciamiento social son casi imposibles de garantizar) y su salud emocional (muchas criaturas no están para pasar de estar dos meses encerrados contagiados del miedo al virus a poner el despertador e ir al cole como si tal cosa). Sin medidas de seguridad es una temeridad acelerar la desescalada y correr el riesgo de que los contagios repunten.

Quizás la mejor manera de conciliar no es adaptando la maternidad/paternidad al mundo laboral, sino el mundo laboral a los cuidados y las funciones reproductivas. Es esta una asignatura pendiente que tenemos como sociedad y que sigue sin estar resuelta.

La educación no es un elemento del sistema económico, no es fábrica de mano de obra (el alumnado), ni tampoco un recurso para que las clases trabajadoras (sus progenitores/as) puedan seguir generando beneficios al sistema (por lo que reciben, -¡faltaría más!- un sueldo, precario en muchos casos, por cierto). Si quienes nos gobiernan y, por tanto, administran nuestros derechos con sus políticas tienen este concepto, mal vamos. La educación es mucho más que eso y cumple o debería cumplir funciones  mucho más importantes que la económica.

Algunas deseamos que las escuelas sean un espacio de encuentro donde se genere comunidad. Donde se aprendan valores para la convivencia, valores democráticos, de respeto a la pluralidad y la diversidad, donde se sienten las bases para una sociedad igualitaria y, por tanto, feminista.

Deseamos que la escuela sea un espacio para que nuestros hijos e hijas sean felices y puedan desarrollar todas sus potencialidades, donde no se les uniformice, donde sus individuales maneras de ser sean tenidas en cuenta y respetadas. Donde la creatividad y curiosidad innatas en la infancia sean aprovechadas para su desarrollo integral como personas.

Deseamos que la escuela sea un espacio de paz y libertad, donde se fomente el pensamiento crítico constructivo que nos haga ciudadanos y ciudadanas de un mañana cada vez mejor y más “civilizado”.

Deseamos que la escuela no sea sólo un espacio donde memorizar conocimientos que puntúan en una evaluación competitiva, sino un lugar donde se aprendan competencias que sean útiles para la vida en sociedad y se despierte el gusto por la cultura y el saber científico. La obsesión por el curriculum y la materia que hemos visto durante el confinamiento parece indicar que la instrucción pesa demasiado en detrimento de otros aprendizajes.

Deseamos que la escuela sea un espacio para compensar las desigualdades de partida que muchos niños y niñas presentan por razón de la clase social y económica de su familia de origen, no para hacerlas estables en el tiempo, perpetuándolas y reproduciendo el clasismo del sistema actual. La escuela debe ser también inclusiva y poseer los recursos que den respuesta a las diferentes capacidades y a las diferentes formas de aprender. Es la única manera de que la sociedad del futuro que se gesta en la escuela sea inclusiva.

Deseamos que la escuela sea un lugar donde los y las docentes puedan demostrar la pasión que sienten por su importantísima labor, sin tanta burocracia que les ahoga, ni instrucciones desde despachos que encorsetan la innovación pedagógica. Hay grandes profesionales que no pueden hacer su trabajo como les gustaría por falta de medios, por ratios imposibles, porque el sistema les rutiniza, porque el curriculum les condiciona…

No nos hemos puesto románticas, es que todo eso y más es la escuela. Lo que desde luego no es es un aparcamiento de niños y niñas. 

Esa concepción economicista del sistema educativo nos coloca a los pies de los caballos, porque si no se le da la importancia que tiene nunca se pondrá a su disposición la inversión que necesita. No nos maten la esperanza de tener algún día la Educación que merecemos.